Sorprende a tu familia con este guiso económico de garbanzos: sabor casero por menos de 2 € la porción

En medio de la presión económica que vive la mayoría de los hogares, volver a la cocina de la abuela se convierte en una estrategia financiera eficaz, además de un acto de nostalgia gastronómica. Un guiso tradicional, elaborado con ingredientes económicos y técnicas probadas, demuestra que comer bien no requiere de un presupuesto elevado.

Este plato, ideal para los días fríos y para quienes buscan cuidar su bolsillo, se basa en la sabiduría popular que, siglos atrás, transformaba los productos más humildes en auténticos manjares. Hoy, ante el aumento histórico de los precios en los supermercados, la receta tradicional se presenta como una forma de resistencia económica doméstica.

Índice

Guiso de garbanzos: tradición y ahorro

El secreto del guiso radica en una base sólida de sofrito, que actúa como los cimientos de cualquier construcción culinaria. La cebolla se cocina lenta y suavemente hasta volverse transparente y ligeramente caramelizada, momento en el que se añaden el tomate y el pimentón de la Vera. Esta combinación garantiza sabor sin necesidad de ingredientes costosos.

Con una planificación adecuada, es posible alimentar a una familia de cuatro personas con menos de ocho euros. Los vegetales más económicos, como el pimiento verde, el ajo y la zanahoria, aportan color, aroma y valor nutricional sin elevar el costo.

Ingredientes (para 4 raciones)

  • 1 kg de garbanzos (pueden ser secos, remojados desde la víspera, o en conserva bien enjuagados)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla grande, picada
  • 2 dientes de ajo, laminados
  • 1 pimiento verde, troceado
  • 2 zanahorias, en cubos
  • 400 g de tomate triturado
  • 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
  • 150 g de jamón serrano o un trozo pequeño de chorizo
  • Sal y pimienta al gusto
  • Agua o caldo (aproximadamente 1,5 L)
  • Opcional: huevo cocido y piparras encurtidas para servir

Elaboración paso a paso

  1. Calienta el aceite en una cazuela grande y sofríe la cebolla a fuego lento hasta que adquiera una textura transparente y ligeramente dulce.
  2. Incorpora el ajo y el pimiento verde, removiendo unos minutos antes de añadir la zanahoria.
  3. Añade el tomate triturado y el pimentón; retira la olla del fuego momentáneamente para evitar que el pimentón se queme y vuelva amargo.
  4. Vuelve a colocar la cazuela al fuego, incorpora los garbanzos escurridos, el jamón o chorizo y cubre con agua o caldo.
  5. Deja cocinar a fuego bajo, escuchando el característico “chup‑chup” de la olla, hasta que los garbanzos estén tiernos y el caldo se haya espesado de forma natural.
  6. Rectifica de sal y pimienta, y apaga el fuego. Si el tiempo lo permite, deja reposar el guiso al menos una hora; al día siguiente el sabor será aún más intenso.
  7. Sirve acompañado de pan abundante y, si deseas, decora con huevo cocido picado y piparras para aportar un contraste ácido.

El proceso de reposo es clave: los sabores se integran y se potencian durante la noche, lo que convierte al guiso en un plato que sabe mejor al día siguiente. Además, la inclusión de una pequeña porción de charcutería, como jamón o chorizo, eleva el plato sin comprometer la economía, ofreciendo una experiencia gastronómica comparable a la de un restaurante de calidad.

En definitiva, este guiso de garbanzos reúne tradición, sabor y eficiencia económica, recordándonos que la buena comida es un derecho accesible para todos, no un lujo reservado a unos pocos.

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