Seis ideas para proteger las inversiones sin salirse de un mercado en máximos
Los mercados continúan en una fase de euforia sostenida: el Ibex 35 se mantiene rozando los 18.000 puntos y el S&P 500 cotiza a múltiplos que no se veían desde la burbuja puntocom. Cuando aparecen correcciones, estas apenas duran unas horas, lo que genera una sensación de vértigo que supera la euforia inicial.

Ajustes de cartera ante la euforia del mercado
Tras tres años de subidas consecutivas, los inversores han acumulado beneficios considerables, pero la pregunta que surge es si seguir participando o adoptar una postura más cautelosa. La respuesta no implica vender todo, sino redistribuir algunas piezas del portafolio para reducir el riesgo sin abandonar la exposición al mercado.
Los gestores de fondos coinciden en que, aunque no es momento de abandonar el riesgo, sí es necesario revisar el nivel de comodidad del inversor. Mar Barrero, directora de análisis en Arquia Banca, afirma que la reducción del riesgo depende más del objetivo del inversor y de su tolerancia a las caídas que del propio mercado: «Sabemos que habrá recortes. La cuestión es si estamos preparados para soportarlos».
En este contexto, la parte táctica de la cartera se vuelve clave. Permite ajustar la exposición sin alterar la estrategia de fondo y ofrece margen para rotar hacia activos más conservadores, sin desmontar por completo la inversión en bolsa.
Opciones defensivas en renta fija
- Fondos monetarios y de renta fija a corto plazo, que hace unos años eran poco visibles, ahora ofrecen rentabilidades entre el 1,8 % y el 2,5 % con mínima volatilidad.
- El Evli Short Corporate Bond alcanza cerca del 3 % mediante una combinación de deuda de alta calidad.
- Se recomienda trasladar parte del capital a fondos con vencimientos de uno a dos años para proteger las ganancias acumuladas.
- Para buscar un extra de rentabilidad, se pueden incorporar activos emergentes o deuda financiera, siempre manteniendo una exposición prudente.
Nacho Zarza, analista de renta fija en Auriga Bonos, advierte que en el entorno actual asumir una duración excesiva puede resultar más perjudicial que asumir un moderado riesgo de crédito. “Preferimos quedarnos en papeles con grado de inversión, de corto o medio plazo, y evitar cualquier deuda con vencimientos largos. Las rentabilidades no compensan la incertidumbre actual”, explica.
Renta variable: ajustes sectoriales
En renta variable, la resistencia de los índices está sustentada por unos pocos nombres y sectores, lo que indica una posible fatiga del mercado. Lucía Liñán, de Santalucía AM, subraya que no tiene sentido proteger beneficios simplemente porque la bolsa haya subido. «La generación de valor proviene de estar invertido en buenas compañías durante mucho tiempo, no de anticipar al mercado».
Su equipo ha reducido la exposición a tecnología y semiconductores, sectores con valoraciones especialmente exigentes, y ha reforzado posiciones en consumo básico y salud. El objetivo es mejorar el perfil de riesgo sin sacrificar el crecimiento estructural que aportan empresas con balances sólidos.
Consideraciones macro y activos refugio
El escenario macroeconómico muestra un crecimiento moderado, inflación bajo control y tipos de interés en fase de estabilización. No obstante, lo que preocupa son los márgenes de error: el mercado sigue valorando sectores cíclicos como si el ciclo no fuera a cambiar, y cualquier retraso en la inversión en inteligencia artificial o una desaceleración de beneficios podría repercutir rápidamente.
En cuanto a activos refugio, el oro vuelve a ganar protagonismo como elemento sin correlación directa con bolsa o bonos. Sin embargo, la protección no debe limitarse a la asignación de activos, sino también a la diversificación geográfica, sectorial y por estilo, así como a la gestión de la duración.
En resumen, la estrategia defensiva recomendada por los analistas se basa en:
- Bonos soberanos y corporativos de alta calidad, emitidos en euros y con plazos escalonados.
- Evitar productos denominados en divisas distintas al euro y cualquier exposición excesiva al tipo de cambio.
- Mantener una cartera bien diversificada por regiones, sectores, estilos y duración para protegerse sin abandonar el mercado.

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