¿Quién será el próximo ministro? El retraso de los Presupuestos lo decide
El Gobierno español enfrenta un cruce de prioridades entre la urgencia de presentar los Presupuestos Generales del Estado y la necesidad de avanzar con el decreto de medidas para hacer frente a las consecuencias económicas derivadas del conflicto en Irán. Esta situación ha retrasado nuevamente el calendario fijado por Moncloa, lo que pone en duda que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pueda presentar las cuentas antes de abandonar el Ejecutivo tras las elecciones andaluzas.

El final del ciclo de Montero y la incógnita del relevo
El fin de la etapa de Montero en el Gobierno está cada vez más cerca, marcado por la inminente convocatoria electoral en Andalucía, cuya fecha oficial aún no se ha anunciado, pero para la que el PSOE maneja dos posibilidades: el 31 de mayo o el 21 de junio, con preferencia por la primera. Para que esa fecha se cumpla, el presidente andaluz, Juanma Moreno, debería convocar elecciones tras la Semana Santa, el 7 de abril. Hasta hace poco, el plan era que Montero presentase los Presupuestos antes de irse, cumpliendo así uno de sus principales objetivos tras años de prórrogas. Sin embargo, la irrupción del decreto sobre el conflicto en Irán ha alterado todos los planes.
Presentar las cuentas antes de que termine el primer trimestre —una promesa repetida en múltiples ocasiones por el Ejecutivo— requeriría que Montero los llevara al Consejo de Ministros entre el 24 y el 31 de marzo. Pero con el foco puesto en el anuncio del decreto este viernes, el Gobierno ha optado por no solapar ambos eventos. La prioridad ahora es capitalizar políticamente el paquete de medidas de emergencia, lo que implica asumir públicamente un nuevo retraso en la presentación de los Presupuestos.
Esta decisión abre la puerta a que Montero abandone el Gobierno sin haber tramitado las cuentas de esta legislatura, una salida que en el entorno socialista no ven negativa. Al contrario, muchos consideran que evitar arrastrar el debate presupuestario a la precampaña andaluza es una ventaja estratégica. El desgaste de negociar unas cuentas en un escenario de inestabilidad parlamentaria y escaso margen de maniobra quedaría, así, en manos de su sucesor o sucesora.
Carlos Cuerpo, el favorito para heredar el desafío

- El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, emerge como el principal candidato para ocupar la Vicepresidencia primera y, posiblemente, la cartera de Hacienda.
- Su perfil técnico, discreto y negociador lo posiciona como una figura idónea para liderar las conversaciones con los partidos que sostienen al Gobierno, especialmente con formaciones como Junts, cuyos apoyos tienen un alto coste político.
- Cuerpo ya ha sido encargado de liderar la negociación del decreto por el conflicto en Irán, lo que refuerza su papel central en la economía del Ejecutivo.
- En Ferraz destacan su “trabajo de hormiguita” y su capacidad para construir acuerdos sin generar fricciones, cualidades valoradas en un momento de tensión política.
Si finalmente asume ambas carteras, Cuerpo recuperaría el modelo del “superministro” de Economía y Hacienda, una figura histórica en los gobiernos socialistas desde la etapa de Felipe González. Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Pedro Solbes y Elena Salgado son algunos de los nombres que ocuparon ese rol con peso decisivo en las políticas económicas del país. En el PP, solo Rodrigo Rato unificó ambas carteras, durante la primera legislatura de José María Aznar.
Jesús Gascón, el técnico que queda fuera
El número dos de Montero, Jesús Gascón, secretario de Estado de Hacienda, había sido considerado hasta ahora el sucesor natural. Con un perfil técnico sólido, experiencia en la Agencia Tributaria y conocido por su trabajo en la reforma del modelo de financiación de Cataluña, Gascón goza de respeto en círculos fiscales. Sin embargo, en este momento se prioriza un perfil más político y con capacidad de negociación parlamentaria, algo en lo que Cuerpo tiene ventaja.
Fuentes próximas a Montero reconocen que la ministra ya ha dejado encaminadas las partes más complejas de los Presupuestos: desde la redacción técnica hasta asuntos sensibles como la quita de deuda y la negociación con las comunidades autónomas. Su salida no dejaría el trabajo a medias, pero sí incompleto en la fase más delicada: la negociación final con los socios de investidura.
Aunque en Moncloa subrayan que al presidente Pedro Sánchez no le gusta acumular carteras en una sola persona, también admiten que la brevedad de la legislatura —con menos de un año por delante— justifica decisiones atípicas. Lo que está claro es que quien asuma el relevo tendrá que enfrentar un escenario complejo, con unas cuentas que podrían marcar el final de la actual etapa del Gobierno.

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