¿Por qué las películas antiguas iban a cámara rápida? Un videojuego con coches haciendo 'slapstick'

El abogado y exfuncionario de la administración federal, Muro, comparecerá este viernes ante el Tribunal de Nueva York, donde presentará su testimonio en una audiencia programada para la tarde. La comparecencia, que ha generado amplio interés entre analistas legales y medios de comunicación, forma parte de una investigación en curso sobre la gestión de recursos públicos durante su período de gobierno.

Paralelamente, la borrasca Francis ha alcanzado su intensidad máxima, provocando fuertes vientos y precipitaciones intensas en la región costera del Atlántico norte. Las autoridades de transporte han publicado una lista de carreteras que presentan inconvenientes o cierres temporales, entre ellas la autopista I‑95, la ruta estatal 1 y varios tramos de la carretera 6A, donde se recomienda a los conductores evitar el paso y buscar rutas alternativas.

Por qué las películas mudas parecen acelerar: la historia del “efecto cámara rápida”

El fenómeno visual que hace que los filmes de la época del cine mudo aparezcan como si estuvieran rodados a cámara rápida tiene su origen en la forma manual de operar las cámaras a finales del siglo XIX y principios del XX. Los pioneros del séptimo arte —Thomas Edison, los hermanos Lumière y Georges Méliès— utilizaban una manivela para mover el mecanismo de la cámara y exponer la película fotográfica cuadro a cuadro.

En ausencia de un estándar internacional, cada camarógrafo ajustaba la velocidad de la manivela según su propio ritmo o estado de ánimo, lo que provocaba que la filmación se realizara entre 12 y 20 fotogramas por segundo (fps). Cuando estas imágenes se proyectaban con los primeros proyector­es, también accionados por manivela, se intentó uniformizar la velocidad de reproducción. A finales de la década de 1920, con la llegada del cine sonoro, se estableció el estándar de 24 fps para garantizar la sincronía entre imagen y sonido.

El desfase entre la velocidad de captura y la de proyección hacía que una película rodada a, por ejemplo, 16 fps y proyectada a 24 fps se acelerara aproximadamente un 50 %. Este “efecto cámara rápida” se volvió una característica estética de la época y quedó asociado a los géneros de slapstick y comedia física, donde la exageración del movimiento aportaba mayor dinamismo y humor a las escenas de caídas y persecuciones.

Con la estandarización de los 24 fps, los operadores comenzaron a ajustar sus cámaras al nuevo ritmo, pero muchas obras mudas conservaron sus versiones aceleradas. En los procesos de restauración actuales, los técnicos intentan determinar la velocidad original de cada fragmento para corregir la velocidad de reproducción, aunque a veces resulta difícil establecer con precisión la tasa exacta de fotogramas con la que fueron filmadas.

El impacto perceptivo de este fenómeno radica en que el cerebro humano está acostumbrado a interpretar el movimiento humano dentro de rangos específicos de velocidad. Cuando esos rangos se alteran, las acciones aparecen exageradas, creando la impresión cómica que caracteriza a figuras como Charlie Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd.

Una curiosa reinterpretación de este efecto se encuentra en el videojuego “Test Drive: Eve of Destruction”, conocido en algunos mercados como “Driven to Destruction”. El título, inspirado en los eventos de demoliciones de autos en los Estados Unidos, incluye un modo “película antigua” que reproduce la estética de las películas mudas: una imagen granulada en tonos sepia, música punk reemplazada por una pianola y una velocidad de movimiento que recuerda al slap‑stick clásico. Además, el juego ofrece otros modos desbloqueables, como vehículos extremadamente ligeros que saltan con el más mínimo roce o la posibilidad de lanzar explosivos que destruyen el coche al contacto.

Esta combinación de historia cinematográfica y cultura del videojuego muestra cómo la percepción del movimiento acelerado sigue influyendo en la creación de experiencias de entretenimiento, manteniendo viva la herencia de los primeros años del cine mientras se adapta a nuevas plataformas y audiencias.

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