Los extranjeros toman el volante del transporte de mercancías: "Los españoles ya no quieren llevar un camión"
Un tiroteo mortal dejó varias víctimas entre los bañistas de Bondi Beach, mientras que en el sur de España una alerta roja por lluvias extremas se mantiene activa en las provincias de Almería y Valencia.
En otro plano, el sector del transporte terrestre experimenta un cambio estructural notable: la presencia de trabajadores extranjeros ha aumentado un 33 % en el último año, llegando a representar casi el 18 % del total de empleados del sector.
El auge de la mano de obra extranjera en el transporte
Según datos de la Seguridad Social, en octubre el número de afiliados extranjeros superó los 3,1 millones, con un crecimiento particularmente pronunciado en el ámbito del transporte. La jubilación masiva de conductores nacionales y la falta de relevo generacional hacen que muchas empresas enfrenten graves dificultades para cubrir vacantes, lo que las lleva a reclutar cada vez más conductores de origen latinoamericano y de otros continentes.
José Luis Conejo, propietario de la empresa Camionaje, describe la situación con crudeza: “Conducir un tráiler es un trabajo de sacrificio extremo; no se paga lo que se debería y la competencia es brutal”. Su flota, compuesta por 50 vehículos, se ha visto obligada a contratar mayoritariamente a conductores extranjeros, muchos de los cuales llegan sin lazos familiares en España y deben adaptarse a largas jornadas y pernoctaciones en la cabina del camión.
Lee Tylor, peruano de 44 años que llegó a España en 2005, relata su trayectoria: “Comencé trabajando en la construcción; luego obtuve el carnet de conducir y, en 2019, un amigo me habló de la oportunidad en Camionaje”. Tylor destaca que los viajes largos, como los que incluyen rutas a Valencia, Barcelona o Vigo, implican pasar la noche en el vehículo, lo que aumenta la carga de trabajo.
El conductor rumano Ciprian Podaru, con 15 años de experiencia en el sector, también señala los retos: “Dormir en la cabina no es como una cama, pero uno se las ingenia. El tiempo lejos de la familia es lo más duro”. Ambos conductores subrayan la necesidad de mejores condiciones de descanso y servicios de pernocta.
El sindicato CCOO, a través de su secretario de comunicación Agustín López, advierte que la contratación de mano de obra extranjera es, en muchos casos, un parche provisional: “Al final, cualquier ciudadano que venga de otro país y se encuentre en una situación precaria será vulnerado por condiciones laborales deficientes”. López también critica la falta de mejoras salariales y de conciliación que impulsen a los conductores nacionales a permanecer en el sector.
Desde la perspectiva empresarial, Conejo insiste en que el salario —alrededor de 3.000 euros netos mensuales para conductores que realizan rutas internacionales— no es el único factor decisivo. “Lo que realmente atrae es el confort: un buen área de servicio, vehículos en buen estado, cumplimiento de la normativa y ausencia de dumping”. Su compañía incluso cubre los costes de los carnés de conducción y de los certificados de aptitud profesional para fidelizar a sus empleados.
El marco regulatorio también ha evolucionado. En noviembre de 2023, los ministerios de Migraciones, Transportes e Interior alcanzaron un acuerdo para simplificar los trámites administrativos dirigidos a conductores extranjeros, tanto para su incorporación como para la regularización de quienes ya residen en España. En mayo de este año entró en vigor una normativa que facilita la contratación de trabajadores en “sectores de mano de obra escasa”, como el transporte.
Este conjunto de factores —el envejecimiento de la plantilla nacional, la escasez de conductores, la presión competitiva y la reciente normativa facilitadora— está configurando una transformación profunda del sector, cuya sostenibilidad dependerá de la capacidad de las empresas y de los poderes públicos para mejorar las condiciones laborales y ofrecer una carrera atractiva a las nuevas generaciones.

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