La expansión del 'coliving' en Barcelona empuja a vecinos al desahucio: "Mi vida y mi casa no son el juego del Monopoly"
Un hombre de 45 años ha sido detenido bajo sospecha de haber asesinado a su pareja en el municipio vasco de Basauri, según informan las autoridades locales.
Irán asegura haber derribado otro avión F‑35 de Estados Unidos en un ataque que, según el gobierno iraní, se produjo en el centro del país. La información ha sido verificada por periodistas de la cadena y fuentes oficiales.
Crisis del coliving en Barcelona: la historia de Rosario Castelló y la expansión de los fondos de inversión
Rosario Castelló, de 63 años, lleva 26 años viviendo en su piso del Eixample. Allí crió a sus hijos, invirtió en una reforma profunda cuando el inmueble estaba “como si hubiese pasado la guerra” y construyó su vida en la zona. Actualmente es la única vecina fija que queda en el bloque de la calle Entença tras la compra del edificio por parte del fondo de inversión Vandor Real Estate. El resto de las viviendas ha sido desmembrado y convertido en espacios de ‘coliving’, alquilados a jóvenes extranjeros que rotan cada pocos meses.
Rosario intenta sacar adelante una pequeña firma de vestidos junto a su hija mientras se enfrenta a una demanda por expiración de contrato y a la negativa del nuevo propietario a renovarlo. “Lo único que podemos hacer ahora es intentar alargar la fecha de desahucio todo lo posible”, declara. Ante este escenario, y con escaso tiempo para dedicarse al negocio, lucha por conservar el hogar que guarda más de dos décadas de recuerdos.
El modelo ‘coliving’ y su impacto

- Según colectivos de inquilinos, la compra de edificios completos para reconvertirlos en ‘colivings’ presiona a los inquilinos tradicionales a abandonar sus viviendas.
- El Comisario de Vivienda del Ayuntamiento, Joan Ramón Riera, advierte que “hay que parar los pies a una industria emergente que intenta ganar terreno” y que la solución pasa por el cumplimiento del marco legal reciente.
- Desde diciembre 2025, la ley de vivienda integra dentro del tope de precios los ‘colivings’, el alquiler temporal y el alquiler de habitaciones cuando el uso es residencial.
- María Paula Rodríguez Liévano, investigadora postdoctoral de Derecho Civil y de la Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili, diferencia el ‘coliving’ de la vivienda colaborativa: el primero es una solución residencial temporal dirigida a perfiles con alta movilidad, como estudiantes o jóvenes profesionales.
- El Sindicato de Inquilinas estima que al menos una decena de bloques en Barcelona están afectados y que cinco o seis enfrentan demandas judiciales.
- En muchos casos, los pisos se dividen en varias habitaciones que se alquilan individualmente a precios que pueden superar los 1 000 – 1 500 euros por habitación, muy por encima del alquiler tradicional.
- Idealista indica que el 15 % de las viviendas alquiladas en España en el cuarto trimestre de 2025 se ocuparon en menos de 24 horas; Barcelona y Girona lideran el ranking de alquiler exprés con un 36 %.
- El precio de la vivienda en Cataluña subió un 10,9 % en 2025, el mayor aumento registrado según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el caso de Rosario, el edificio pertenecía a un propietario particular que falleció alrededor de 2021. El inmueble fue donado a una fundación vinculada a la Sagra Familia, que lo vendió rápidamente. A finales de 2021, Vandor Real Estate lo adquirió de nuevo. La inquilina asegura que no recibió comunicación formal y se enteró por un vecino. Cuando se produjo la compra, todavía le quedaban dos años de contrato, lo que le permitió legalmente permanecer.
Durante 2022 comenzó la reforma integral. “Hubo momentos en que pensaba que la finca se venía encima”, recuerda. A finales de ese año quedó sola en Entença. El fondo le ha ofrecido trasladarse a otro piso en la calle Sepúlveda, dentro del mismo bloque que compró el año pasado, donde ya han expulsado a varios inquilinos. Frente al portal se acumulan sacos de ruina, y desde hace un mes hay movimiento de recogida de muebles.
Otros testimonios y la respuesta institucional
Txema Escorsa, residente en el número 14 de la calle Sant Agustí (Gràcia), vive una situación similar. Llegó al edificio en 2015 con dos amigas; hoy es uno de los pocos que resiste en un bloque donde varios pisos se han transformado en ‘colivings’ con habitaciones anunciadas entre 850 y 1 000 euros al mes. Tras negarse a abandonar la vivienda cuando la nueva propietaria dejó de renovar los contratos, recibió una demanda de desahucio con fecha prevista para el 25 de marzo, que ahora está pendiente de resolución ante la Audiencia Provincial.
El Ayuntamiento, a través del comisario Riera, asegura que actúa dentro de sus competencias, supervisando la normativa de obras y exigiendo la tramitación adecuada de rehabilitaciones que, en muchos casos, se presentan como obras menores pese a su magnitud. “Cuando intentan hacer un coliving, deben tramitar una gran rehabilitación y ahí ponemos el ojo clínico”, explica.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha manifestado en la red social X que el Govern se opone “frontalmente” a los desahucios abusivos y que no se permitirán actuaciones que vulneren el derecho de los vecinos a vivir en su barrio.
La investigadora Rodríguez Liévano subraya que, aunque el ‘coliving’ responde a cambios en el mercado laboral y a nuevas formas de vida, no puede sustituir la vivienda convencional y que su inclusión en la legislación debe diferenciarse claramente del alquiler habitual para evitar la legalización de situaciones de sinhogarismo encubierto.
Los vecinos de ambos edificios han creado colectivos (Bloc Sant Agustí, entre otros) para intentar mantenerse en sus casas, exigiendo estabilidad y precios razonables. Rosario concluye que la lucha ya no es solo personal, sino ética: “Si no ponemos un límite, acabarán haciéndose con la ciudad entera”.

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