La ciencia lo confirma: el apéndice no es un error, ha evolucionado 32 veces y es clave para la supervivencia
En el marco de la escalada de tensiones en Oriente Medio, autoridades israelíes informaron que han detenido a un militar español perteneciente a la misión de mantenimiento de paz de la ONU en el sur del Líbano. El incidente, que se produjo durante una patrulla de rutina, ha sido confirmado por fuentes oficiales y por los corresponsales del medio en la zona.

Según los reportes, el soldado, que portaba la insignia de “casco azul”, fue arrestado bajo sospecha de haber cruzado una zona restringida sin la autorización correspondiente. Las autoridades israelíes están llevando a cabo una investigación para determinar si hubo alguna infracción de las normas de la fuerza de paz o si el detenido está involucrado en actividades que comprometan la seguridad del área.
El apéndice: ¿órgano inútil?
Lejos de los focos bélicos, la ciencia sigue revelando la importancia de un pequeño órgano que ha permanecido en el cuerpo humano a lo largo de la evolución: el apéndice. Tradicionalmente considerado un vestigio sin función, estudios recientes demuestran que su papel es mucho más significativo.
Un análisis del árbol filogenético de más de 500 especies de mamíferos muestra que el apéndice ha sido conservado y reinventado en al menos 32 ocasiones a lo largo de la evolución, lo que indica que su presencia ofrece una ventaja adaptativa. En humanos, el apéndice se sitúa en la unión del intestino delgado y el colon y actúa como una reserva de bacterias beneficiosas.
Cuando el microbioma intestinal se ve comprometido, por ejemplo tras una infección gastrointestinal, las bacterias almacenadas en el apéndice pueden ser liberadas para recolonizar el tracto digestivo, favoreciendo la recuperación del equilibrio microbiano. Esta función de “banco de bacterias” habría sido crucial en épocas en que las enfermedades diarreicas eran una amenaza frecuente y potencialmente mortal.
Además, el apéndice alberga tejido linfoide asociado al intestino (GALT) y folículos que participan en la respuesta inmunitaria de la mucosa. Las especies que poseen este órgano presentan una mayor concentración de tejido linfoide en el ciego, lo que sugiere un papel defensivo adicional.
La extirpación del apéndice, práctica habitual cuando se inflama (apendicitis), es una intervención segura y no genera consecuencias a largo plazo evidentes. Sin embargo, algunos investigadores señalan que la ausencia del apéndice podría retrasar la recuperación frente a ciertas enfermedades digestivas o aumentar la predisposición a desequilibrios de la flora intestinal.
En conclusión, aunque es posible vivir sin apéndice, la evolución no lo ha eliminado porque lo considera una “infraestructura crítica” para la supervivencia de la especie, según el estudio publicado en The Conversation.
Referencias
- Islam, T., Sagor, M. S., Tamanna, N. T., Bappy, M. K. I., Danishuddin, Haque, M. A., & Lackner, M. (2025). Exploring the Immunological Role of the Microbial Composition of the Appendix and the Associated Risks of Appendectomies. Journal of Personalized Medicine, 15(3), 112.

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