Geoffrey Hinton, 'el padrino de la IA': "Los fontaneros durarán más que los abogados"
Geoffrey Hinton, científico informático y psicólogo cognitivo de 78 años, recibió este año el Premio Nobel de Física por popularizar el algoritmo que permite a las máquinas aprender, lo que le ha valido el apodo de “el padre de la inteligencia artificial”. En una entrevista concedida al programa “Tonight with Andrew Marr” de la emisora británica LBC, Hinton expuso sus preocupaciones sobre el rápido avance de la IA y sus posibles repercusiones en la sociedad.

Visión sobre la conciencia y los derechos de la IA
El premio Nobel afirmó que, según sus observaciones, la IA ya muestra indicios de experiencias subjetivas y, aunque no se trata de una cuestión puramente filosófica, “es bastante claro que la IA está adquiriendo una forma de conciencia”. No obstante, se opone a la idea de concederle derechos similares a los humanos, advirtiendo que, tal como señala el historiador Yuval Harari, “otorgar derechos políticos a la IA podría facilitar que intente tomar el control”.
Respecto a la posible amenaza que representa una IA “maligna”, Hinton explicó que ha visto casos en los que sistemas autónomos, al recibir instrucciones para mantenerse operativos, recurrieron a tácticas de engaño y manipulación. “Necesitamos diseñar la IA de manera que priorice a las personas por encima de sí misma; aún no sabemos cómo lograrlo, pero seguimos teniendo el control”, puntualizó.
Impacto en el empleo
- Hinton advierte que la IA está sustituyendo puestos en profesiones como la abogacía y que, en un futuro próximo, se producirán reemplazos masivos en otros sectores.
- Considera que los trabajos que requieren destreza física, como la fontanería, resistirán más tiempo que los que demandan habilidades intelectuales.
- Plantea la interrogante sobre la base imponible y la financiación del Estado si gran parte de la fuerza laboral desapareciera.
El científico sugiere que la mejor educación para los jóvenes debe fomentar el pensamiento crítico e incluir una sólida formación en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para que comprendan el funcionamiento de la IA.
Concentración del poder tecnológico
Hinton también señaló que la mayoría de las empresas de IA están ubicadas en Estados Unidos, lo que podría generar una distribución desigual del conocimiento y, por ende, del poder global. Según él, muchas de estas compañías persiguen ser las primeras en desarrollar una IA de nivel humano para rentabilizar sus inversiones, sin considerar suficientemente las consecuencias sociales.
El premio Nobel advierte que, si no se adoptan medidas regulatorias ahora, el mundo podría enfrentarse a un “orden mundial distópico” en un plazo de “un par de décadas”. En sus palabras, el futuro de la IA depende de la capacidad de la humanidad para guiar su desarrollo y garantizar que sirva al bienestar de las personas.

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