Así es el nuevo castillo de Federico y Mary de Dinamarca: de su histórico incendio a su actual privacidad

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En el norte de Europa, la familia real danesa vuelve a estar en el foco de la opinión pública. Según un estudio realizado a principios de año por el instituto de sondeos Epinion para la plataforma de noticias de la radiotelevisión pública danesa (DR), la Casa de Glücksburg mantiene un amplio respaldo popular: el 72 % de los encuestados se declara a favor de la monarquía y solo el 15 % apoya su supresión, pese a que el cambio de trono se produjo hace dos años.

La adquisición del castillo de Marselisborg por parte de la corona

Los mismos sondeos revelan que la popularidad no solo se extiende a los monarcas, sino también a sus hijos. El rey Federico X de Dinamarca cuenta con un 87 % de aceptación y la reina Mary, con un 85 %. Estos números reflejan la percepción de que el modelo monárquico danés, además de su firme postura contra la expansión territorial de figuras como Donald Trump, sigue generando prestigio y cohesión social.

En este contexto, la Casa Real ha formalizado la transferencia del castillo de Marselisborg a los herederos del trono. Según informó la revista danesa Se og Hør, el cambio de propiedad es “una consecuencia natural de la sucesión al trono”, y la incorporación del inmueble al patrimonio de Federico y Mary se entiende como un paso lógico dentro de la tradición real que se remonta al siglo XIX.

Puntos Clave
  • La Casa Real danesa mantiene un amplio respaldo popular, con un 72 % a favor de la monarquía y solo un

El castillo, situado en Aarhus –la segunda ciudad más grande de Dinamarca y ubicada en la península de Jutlandia– tiene un valor estimado de 1,5 millones de coronas danesas (aproximadamente 200 000 euros). Su atractivo principal son los extensos jardines, que abarcan unas 13 hectáreas y ofrecen un refugio casi total contra curiosos y paparazzis gracias a un sólido sistema de seguridad.

Aunque la residencia oficial de la corona es el palacio de Amalienborg en Copenhague, la familia real dispone de una considerable fortuna inmobiliaria y de joyas. El castillo de Marselisborg, sin embargo, no está abierto al público; solo sus jardines pueden visitarse de forma restringida y, en ocasiones, quedan cerrados cuando la familia real o sus descendientes los utilizan.

El interior del castillo sigue la tradición de las casas reales europeas con estilo inglés: en la planta baja se encuentran la cocina, el comedor, los salones de exposición de arte y una imponente escalinata, mientras que la primera planta alberga los dormitorios y los espacios privados de la familia. El recinto también cuenta con estanques, esculturas y una piscina privada, aunque estos últimos no son accesibles al público.

La historia del castillo está estrechamente vinculada a la propia familia real. El municipio de Aarhus adquirió la finca en 1896, pero la casa original fue destruida por un incendio. El arquitecto Hack Kampmann diseñó la nueva edificación, cuya reconstrucción se completó entre 1899 y 1902. Esa misma época, la propiedad fue regalada al entonces príncipe Christian, futuro rey Christian X, tras su matrimonio con la princesa Alexandrina en 1898.

Desde entonces, el castillo ha pasado de generación en generación. La última transferencia antes de la reciente entrega de llaves tuvo lugar en 1967, cuando el rey Federico IX lo regaló a la joven princesa Margarita como obsequio de boda. Hoy, la llave del castillo ha sido entregada al primogénito de la Casa Real, consolidando su posición como uno de los activos más emblemáticos del patrimonio danés.

Carlos Mendoza Vargas
Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con especialización en periodismo de investigación. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en América Latina.

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