Los escándalos de corrupción en Ucrania ponen a prueba un hipotético futuro de posguerra junto a la UE

El asesor presidencial de Ucrania, Andriy Yermak, presentó su dimisión este viernes después de que la investigación conocida como Operación Midas, encabezada por la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO), lo vinculara a presuntos actos de corrupción en el sector energético. La renuncia, que contó con el respaldo implícito del presidente Volodímir Zelenski, se produce en un momento crítico para el país, que enfrenta la presión de la Unión Europea y la necesidad de consolidar su seguridad económica de cara a un posible invierno de guerra.

Operación Midas, iniciada hace más de un año, persigue una trama de sobornos que, según la NABU, habría blanqueado alrededor de 90 millones de euros en contratos vinculados a Energoatom, la principal operadora estatal de centrales nucleares. El supuesto cabecilla de la red es Timur Mindich, copropietario de la productora de medios Kvartal 95, fundada por Zelenski antes de asumir la presidencia. Mindich habría coordinado el pago de sobornos a contratistas de Energoatom; abandonó Ucrania el 9 de noviembre, pocas horas antes de que la NABU realizara un registro en su domicilio.

Reacciones de Kiev y Bruselas

El presidente Zelenski, tras la dimisión de Yermak, afirmó que “no es momento de dudar de Ucrania” y anunció una nueva reforma del sistema de concesiones energéticas, intentando tranquilizar a la Comisión Europea, que había congelado 1.700 millones de euros en ayuda tras la controversia. Michael McGrath, comisario europeo de Justicia, recordó que la adhesión a la UE exige el cumplimiento de estrictos estándares legales y que el proceso de reforma anticorrupción es un “viaje” en el que Ucrania está realizando “los mejores esfuerzos posibles”.

Yermak, por su parte, defendió su inocencia y explicó que su decisión de abandonar el cargo responde a la necesidad de “limpiar un nombre que ha sido profanado” y permitir que la lucha contra la corrupción continúe sin su presencia. La dimisión se produce mientras Ucrania negocia una posible solución de paz con Rusia y mantiene conversaciones con Washington, lo que aumenta la presión sobre el liderazgo de Kiev.

La investigación también señala la implicación de exministros ucranianos de Energía y Justicia, Svitlana Grinchuk y Herman Galushchenko, así como de Andrei Derkach, exdirector de Energoatom y actualmente diputado del Consejo de la Federación ruso, lo que alimenta sospechas de injerencia rusa en la trama de sobornos.

Ante estos acontecimientos, tres facciones opositoras del parlamento –representantes de los partidos Solidaridad Europea, Holos y Patria– han exigido la renuncia del Gobierno completo y la formación de un gabinete de “unidad nacional” con participación de la oposición. Expertos del Carnegie Endowment for International Peace advierten que, si el partido Servidor del Pueblo respalda estas demandas, el presidente Zelenski podría enfrentar un golpe político insostenible justo antes de un invierno potencialmente más riguroso.

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