Buenaventura del Charco, psicólogo: "Si estás buscando tu mejor versión te convertirás en un eterno insatisfecho"
Los mensajes de psicología positiva y la constante exigencia de presentar “nuestra mejor versión” han permeado el discurso social, pero no siempre con efectos beneficiosos. El psicólogo de Marbella, Buenaventura del Charco Olea, advierte que esta presión puede convertirse en una trampa sutil que afecta la salud mental.
La ilusión de la perfección emocional
Según del Charco, vivimos en una época que celebra la perfección emocional en todas sus manifestaciones. La frase “saca tu mejor versión” suena inspiradora y casi terapéutica, pero encierra la expectativa de ser alguien distinto a quien somos en el momento presente. El especialista critica la consigna que, bajo la apariencia de bienestar, funciona como una forma peligrosa de autoexigencia.
El psicólogo explica que la presión por alcanzar una perfección inalcanzable se ha intensificado con el auge de las redes sociales. Ya no basta con ser funcional, amable o responsable; ahora se espera ser optimista, resiliente, positivo e inspirador para los demás. Además, se impone la necesidad de levantarse cada día con energía y sonrisa, mantener la calma ante la adversidad, hablar con asertividad, amar sin dependencia y, sobre todo, nunca mostrar cansancio ni vulnerabilidad.
Esta exigencia invisible genera, según del Charco, “más ansiedad, más inseguridad y más culpa”. La promesa de mejora constante se transforma en una persecución interminable: por mucho que avancemos, siempre habrá una nueva versión de nosotros mismos que debemos alcanzar.
Detrás de esta carrera silenciosa hacia la “perfección” se esconde una autocrítica feroz. “La voz interior que juzga, exige y compara nos mantiene en estado de alerta permanente”, afirma el psicólogo. El cuerpo y la mente reaccionan con ansiedad al percibir el peligro de no estar a la altura de ese propio látigo interno, lo que conduce a rigidez, tensión y una espiral de frustración que alimenta la desmotivación.
El resultado, según del Charco, es una insatisfacción crónica. Lo que antes era un intento sano de desarrollo personal se ha convertido en una obsesión por la optimización de uno mismo, donde la vida pasa a medirse y evaluarse constantemente, en lugar de disfrutarse.
Lo más paradójico, señala, es que al perseguir la “mejor versión” nos alejamos de la aceptación. Reconocer que tenemos días mediocres, que a veces no sabemos qué hacer o que nuestras heridas no se cierran, es fundamental para la salud mental. La salud mental no consiste en eliminar nuestras imperfecciones, sino en aprender a vivir con ellas sin sentirnos defectuosos.
Cuando intentamos mostrarnos siempre fuertes y seguros, ocultamos necesidades humanas básicas: ser comprendidos, apoyados y acompañados en nuestra fragilidad. Esa impostura genera ansiedad, aislamiento y agotamiento, ya que mantener una máscara consume una enorme energía.
Como propuesta para romper este ciclo, del Charco sugiere reivindicar el derecho a ser una versión suficiente, no perfecta; aceptar los días de duda, los errores y la falta de ejemplaridad constante. No se trata de resignarse, sino de reconciliarse con la realidad de ser seres imperfectos en proceso, no proyectos de mejora continua.
En palabras del psicólogo, “mostrar tu mejor versión suena bonito, pero suele ser una forma sofisticada de huir de uno mismo”. El verdadero crecimiento personal, según él, radica en dejar de tratarnos como si estuviéramos rotos y buscar la paz mental aceptándonos tal como somos, con nuestras luces y sombras.

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