¡Escándalo judicial! Jueces en pie de guerra por sus sueldos
El programa “La Revuelta”, emitido el pasado 7 de abril en Televisión Española, se convirtió en el escenario de un inesperado interrogatorio sobre los salarios de los jueces de “MasterChef”. Lo que debía ser una visita promocional para calentar motores antes del estreno del concurso, terminó en una tensa conversación sobre la brecha salarial entre los veteranos del formato y la recién incorporada influencer Marta Sanahuja.

Tensión salarial en el plató de “La Revuelta”
Durante la emisión, el presentador David Broncano preguntó a los tres jueces –Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y la nueva integrante Marta Sanahuja– si sus retribuciones estaban alineadas con las de los “dinosaurios” de la televisión. La pregunta, que él calificó como “delicada”, provocó silencios prolongados y respuestas enérgicas por parte de los invitados.
Reacciones de los jueces

- Marta Sanahuja intentó restar importancia al tema, diciendo que acababa de llegar a la tele y que sus compañeros llevaban más tiempo en pantalla desde 2013. Respondió con humor, pero Broncano insistió en saber si su contrato incluía el mismo sueldo que los jueces veteranos.
- Pepe Rodríguez reaccionó de forma tajante, advirtiendo que “no se toque ese tema” y subrayando que la antigüedad sigue siendo un factor determinante en la nómina de la cadena pública.
- Jordi Cruz también defendió su posición con una frase breve: “¡Que no me entere yo!”, mostrando su desacuerdo con la insinuación de desigualdad salarial.
Ante la presión del presentador, la directora de producción de “MasterChef”, Macarena Rey, tomó la palabra. Rey dejó claro que los detalles del contrato son confidenciales y que, aunque la producción pertenece a RTVE, los salarios deberán ser transparentes cuando se publiquen oficialmente las cuentas.
En otro momento del programa, Jordi Cruz sufrió una evidente incomodidad física, describiendo una posible intoxicación alimentaria que le provocó una situación embarazosa en directo. El chef admitió que estaba “a punto de cagarme” y solicitó un breve receso para recuperarse, lo que añadió un tono de humor a la tensa conversación.

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