Un acueducto prohibido desde 1860 se convertirá en puente peatonal secreto
El acueducto de Can Cuiàs, una infraestructura histórica construida en 1860 como parte del sistema hidráulico del Vallès, está a punto de cumplir una nueva función en el paisaje urbano de Barcelona. Tras décadas de permanecer visible pero inaccesible para los vecinos, esta estructura patrimonial será rehabilitada para convertirse en una pasarela peatonal que conectará directamente Ciutat Meridiana con la localidad de Montcada i Reixac.

Un puente entre barrios y tiempos
La transformación del acueducto responde a una demanda vecinal prolongada durante años. Hasta ahora, quienes querían desplazarse entre ambos puntos debían hacerlo a través de un sendero con fuertes pendientes y escasas condiciones de accesibilidad, lo que dificultaba especialmente el tránsito de personas mayores, familias con carritos o personas con movilidad reducida. La nueva intervención eliminará esta barrera física y social, mejorando la conectividad y la inclusión urbana.
Las obras, con una duración estimada de cinco meses y un presupuesto de 2,08 millones de euros, incluyen una rehabilitación integral de la estructura, catalogada como bien cultural de interés local. El proyecto combina la conservación del valor patrimonial con una funcionalidad moderna: sobre el acueducto original se instalará una estructura ligera con tarima de madera tratada para exteriores y superficie antideslizante, garantizando la seguridad y el respeto al diseño histórico.
Detalles de la intervención

- Rehabilitación completa del acueducto de 106,4 metros de longitud y hasta 16 metros de altura.
- Instalación de una pasarela peatonal accesible y segura.
- Mantenimiento de la conducción de agua en la parte superior, preservando su función original.
- Mejoras en el entorno: nueva iluminación y espacios de estancia para fomentar el uso social del área.
Este acueducto fue construido en plena revolución industrial para abastecer de agua a la ciudad de Barcelona y sigue siendo un ejemplo destacado del patrimonio industrial catalán. Su recuperación no solo tiene un valor técnico y urbanístico, sino también simbólico: transformar una reliquia del pasado en un elemento vivo del día a día ciudadano.
Con esta actuación, el acueducto dejará de ser una presencia silenciosa en el horizonte del barrio para convertirse en un eje de conexión, accesible y utilizado cotidianamente. Si se cumplen los plazos previstos, muy pronto los vecinos de Ciutat Meridiana cruzarán este puente no solo como un atajo, sino como un paso hacia una ciudad más integrada, más justa y más habitable.

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