Trump amenaza y avanza Irán en jaque militar tras dos meses de guerra

Un mes después del inicio de la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, el conflicto ha evolucionado desde una escalada militar hasta convertirse en una compleja batalla diplomática y estratégica, marcada por tensiones entre aliados, disputas de objetivos y un panorama regional altamente inestable. Aunque Washington insiste en que ya ha "ganado la guerra", los hechos sobre el terreno muestran una realidad más compleja: el régimen iraní sigue en pie, el estrecho de Ormuz permanece en el centro de las disputas, y las potencias occidentales se enfrentan a profundas divisiones sobre cómo proceder.

Índice

El despliegue militar y las señales contradictorias de EE.UU.

El gobierno de Donald Trump ha prolongado la suspensión de ataques contra infraestructuras eléctricas clave en Irán hasta el 6 de abril, tras un primer periodo de cinco días y un ultimátum de 48 horas para que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz. A pesar de este gesto, la Casa Blanca ha movilizado más de 10.000 soldados adicionales hacia el Golfo Pérsico, incluyendo unidades élite como Navy Seal, Delta Force, Rangers y una brigada completa de paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada, capaces de desplegarse en cualquier lugar del mundo en menos de 48 horas. Además, dos unidades de ataque anfibio están preparadas, aunque aún a la espera de autorización formal del Pentágono.

Este despliegue, que supera con creces una simple medida de presión, es interpretado por analistas como una señal de que EE.UU. se prepara para una operación terrestre en las próximas semanas, aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado que la ofensiva podría concluir "en dos o cuatro semanas" sin necesidad de tropas en el suelo. Rubio aseguró que Irán ya está "más débil que en toda su historia reciente" y que los aviones estadounidenses operan libremente sobre Teherán, mientras que líderes clave del régimen han sido "neutralizados".

La disputa interna entre EE.UU. e Israel

Trump amenaza a Irán en tensión militar
  • EE.UU. apuesta por una salida diplomática, considerando que con la muerte de Ali Jamenei y el ascenso de su hijo, Mujtaba Jamenei, ya se ha producido un cambio de régimen.
  • Israel, liderado por Benjamin Netanyahu, rechaza cualquier negociación y exige continuar los ataques, especialmente contra Hezbolá en Líbano.
  • Netanyahu ha insistido en la necesidad de un "componente terrestre" en la ofensiva y ha anunciado que los ataques se expandirán e intensificarán.
  • Hay creciente tensión sobre quién desencadenó el conflicto: mientras Tel Aviv niega haber presionado a Washington, voces en Irán y en la oposición acusan a Netanyahu de arrastrar a EE.UU. a una guerra que ahora busca prolongar.

La falta de sintonía entre Washington y Tel Aviv es evidente. Mientras Trump habla de acuerdos inminentes y entrega listas de 15 puntos para un alto el fuego, Irán califica esas condiciones como una "rendición inaceptable". Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que los ataques continuarán "sin descanso" contra todos los objetivos que apoyen al régimen iraní, incluyendo infraestructuras de fabricación de armas.

Irán, entre resistencia y reorganización

Desde Teherán, el régimen niega haber renunciado a su programa nuclear y acusa a EE.UU. e Israel ante la ONU de cometer un "intento de genocidio", tras estimaciones que sitúan entre 1.300 y 3.200 los muertos dentro del país, y hasta más de 5.000 si se incluyen zonas afectadas en todo Oriente Próximo. Aunque el líder supremo Ali Jamenei ha muerto, su sucesión por parte de su hijo, cercano a la Guardia Revolucionaria, ha fortalecido el control militar interno, en lugar de debilitarlo.

Puntos Clave
  • EE.UU. ha desplegado más de 10.000 soldados adicionales en el Golfo Pérsico, incluyendo fuerzas élite, como señal de preparación para una posible operación terrestre
  • Trump prolongó la suspensión de ataques a infraestructuras eléctricas iraníes hasta el 6 de abril, tras ultimátum por el estrecho de Ormuz, pero mantiene presión militar
  • Irán sigue en pie pese a los bombardeos, el estrecho de Ormuz permanece estratégicamente disputado y hay divisiones entre potencias occidentales sobre el siguiente paso
  • El secretario de Estado Marco Rubio afirma que Irán está "más débil que nunca" y que la ofensiva podría terminar en semanas sin necesidad de tropas en el suelo

Para el analista iraní Daniel Bashandeh, el enfoque de Irán es claramente defensivo: "Están gestionando sus recursos, aprovechando el control del estrecho de Ormuz y resistiendo para reorganizarse". En su opinión, la eliminación de líderes clave por parte de EE.UU. ha generado una militarización del poder que dificulta aún más cualquier negociación, ya que no existe un interlocutor claro con autoridad para pactar.

Mohammad Mohdessin, representante del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), asegura que la oposición está preparada para un "día después" del régimen y descarta riesgos de guerra civil. "Tenemos un parlamento en el exilio, planes detallados para la separación entre religión y Estado, derechos para mujeres y minorías, y un plan de autonomía para Kurdistán iraní", afirmó, insistiendo en que Europa debe dejar el "apaciguamiento" y apoyar activamente un cambio de régimen.

Europa, dividida y sin margen de maniobra

La Unión Europea ha pasado de respaldar inicialmente la ofensiva —con declaraciones como la de Ursula von der Leyen de que "no hay que derramar ni una sola lágrima" por los ayatolás— a unirse en torno a la diplomacia y la desescalamación. Países como Alemania y España han rechazado participar en operaciones militares, mientras que Francia y otros miembros de la OTAN han insistido en que "esta no es la guerra de Europa".

La OTAN, por su parte, ha sido blanco de fuertes críticas por parte de Trump, quien ha afirmado: "¡No les necesitamos!". El presidente estadounidense reprocha a los aliados su falta de apoyo en Irán y los compara con su propio esfuerzo en Ucrania: "Siempre hemos estado ahí, pero ya no puedo prometer que seguiremos estándolo". Marco Rubio reforzó este mensaje: "Cuando EE.UU. necesitó ayuda, no la tuvo. Ahora no pueden esperar que estemos siempre disponibles".

Rusia, el actor silencioso

Rusia, aliado estratégico de Irán, ha mantenido una postura aparentemente pasiva, negando haber compartido inteligencia con Teherán. Sin embargo, Vladimir Putin ha advertido sobre consecuencias globales "comparables a las del coronavirus", con graves impactos en la logística, producción y cooperación internacional. Al mismo tiempo, Moscú se beneficia del aumento en los precios del petróleo, lo que complica aún más el escenario para Europa, dependiente de las energías rusas.

Analistas como Bashandeh advierten sobre un riesgo concreto: que Trump y Putin lleguen a un acuerdo tras bambalinas, intercambiando concesiones en Ucrania e Irán, sin consultar a sus aliados europeos. "Ese sería un golpe directo a la seguridad de la UE", sostiene.

Ormuz, el epicentro del conflicto

El estrecho de Ormuz sigue siendo la pieza clave del tablero. Irán mantiene el control selectivo del paso marítimo, permitiendo el tránsito de buques de países que considera "no hostiles", como España, pero bloqueando a otros. Esta semana, Trump celebró como un "regalo" la autorización para el paso de una decena de buques, mientras que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que se observa "cada vez más movimiento" en la zona, aunque el estrecho aún no está asegurado.

El control de Ormuz no solo es estratégico para el comercio global —por donde pasa un quinto del petróleo mundial—, sino que también define el ritmo de la negociación. Para EE.UU., es una herramienta de presión; para Irán, una palanca de resistencia.

A un mes del conflicto, el escenario sigue en equilibrio: no hay victoria clara, no hay paz firme, y las tensiones entre aliados amenazan con prolongar una crisis que ya trasciende lo militar. Mientras Trump habla de "semanas" para el fin de la operación, el despliegue en el Golfo, las declaraciones israelíes y la resistencia iraní indican que el final, si llega, será mucho más complejo de lo anunciado.

Carlos Mendoza Vargas
Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con especialización en periodismo de investigación. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en América Latina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir