España aumenta un 44 5 su gasto militar por presión de Trump pero sigue última
La tensión geopolítica en Oriente Medio, exacerbada por los ataques en el Golfo Pérsico y el conflicto en Irán, ha impulsado una reconfiguración de las prioridades defensivas globales, con impacto directo en las políticas de inversión de los países miembros de la OTAN. En este contexto, Estados Unidos estudia el envío de hasta 10.000 soldados adicionales a la región, mientras la inflación en la Eurozona se dispara hasta el 3,3% en marzo, afectada principalmente por el alza en los precios de los combustibles derivada de la inestabilidad energética.

El reto de la inversión en defensa: España y la OTAN
El informe anual de la OTAN correspondiente a 2025, publicado este jueves, revela que todos los países aliados han alcanzado por primera vez el objetivo del 2% del PIB destinado a defensa, una meta establecida en la cumbre de Gales en 2014. Sin embargo, este umbral ya ha sido superado por uno nuevo: la meta del 5%, acordada en la cumbre de La Haya bajo fuerte presión del presidente estadounidense Donald Trump. A pesar del avance colectivo, persisten notables diferencias entre los aliados en cuanto a capacidad real de gasto y despliegue operativo.
España ha experimentado un crecimiento significativo en su inversión militar: un aumento del 44,5% entre 2024 y 2025, pasando de 19.828 millones a 28.660 millones de euros. A pesar de este esfuerzo, el porcentaje sobre el PIB se mantiene en el 2%, cifra que coloca al país en el grupo más bajo junto a Portugal, Albania, Canadá y Bélgica. Aunque el crecimiento acumulado desde 2014 supera el 177%, muy por encima del promedio de la Alianza (106%), la comparación con una fecha tan lejana como 2014 ha perdido relevancia tras eventos clave como la invasión rusa de Ucrania y la actualización del Concepto Estratégico en 2022.
Desacuerdo entre la OTAN y el Gobierno español

- El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reconoció el esfuerzo de España por cumplir con el 2% del PIB en defensa, un avance que calificó como “realmente cumpliendo con lo que debe hacer”.
- No obstante, expresó dudas sobre la viabilidad del plan español para alcanzar las capacidades exigidas con un presupuesto inferior al estimado por la Alianza: 2.200 millones frente a los 3.500 millones que, según Bruselas, serían necesarios.
- “El tiempo dirá quién tiene razón, pero yo creo que la tengo yo”, afirmó Rutte, insistiendo en que el desafío no es solo cuantitativo, sino de capacidad operativa real.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez defiende que, aunque no llegue al 5%, puede cumplir con sus compromisos aliados priorizando la asignación eficiente del gasto. España destina actualmente el 44,2% de su presupuesto de defensa a “capacidades” —es decir, equipos, modernización y operaciones—, muy por encima del 20% recomendado por la OTAN. Esta proporción solo es superada por Luxemburgo, Polonia, Hungría y Lituania, lo que refuerza el argumento madrileño de eficiencia en la inversión.
Despliegue militar y compromiso operativo
El papel de España dentro de la OTAN trasciende las cifras presupuestarias. El país cuenta con 117.400 efectivos militares en activo y participa en múltiples misiones estratégicas:
- Despliegue de cazas en misiones de vigilancia aérea en Bulgaria, Estonia, Lituania, Polonia y Rumanía, formando parte del escudo oriental frente a posibles provocaciones rusas.
- Participación en las Fuerzas Navales Permanentes (SNMG) y en grupos de combate de portaaviones, además de liderar la Operación Sea Guardian en el Mediterráneo, enfocada en prevenir actividades terroristas y proteger rutas marítimas clave.
- Despliegue de una batería del sistema Patriot en Turquía, una de las pocas capacidades de defensa antimisiles balísticos activas en la Alianza, destinada a proteger a la población civil.
- Participación en las Fuerzas de Lucha Forward (eFP) en Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria, reforzando la presencia terrestre en el flanco este.
En paralelo, Estados Unidos, a pesar de liderar la presión por mayores inversiones, ha reducido su gasto defensivo al 3,19% del PIB, siendo el único aliado que baja su contribución en el último año. Su aportación total a la OTAN ha caído del 64% al 60%, lo que ha generado tensiones internas. Trump ha criticado duramente a los aliados por su falta de apoyo en la ofensiva contra Irán, mientras la OTAN evita implicarse directamente en el conflicto.
Rutte defendió la postura estadounidense, señalando que el objetivo común es impedir que Irán desarrolle armas nucleares, y justificó la falta de coordinación previa con Europa por “razones de seguridad”. También destacó el rol clave de Trump en impulsar el nuevo objetivo del 5% del PIB en defensa, una meta que, según afirmó, “sin el presidente Trump no habría sido posible”.
En este escenario de tensiones múltiples, España busca consolidar su posición como aliado estratégico, equilibrando crecimiento presupuestario, despliegue operativo y eficiencia en la asignación de recursos. Aunque aún está lejos de las cifras de los países bálticos —Lituania, Letonia y especialmente Polonia, que supera el 4%—, su compromiso en misiones clave y su alta inversión en capacidades reales le otorgan un peso creciente en la arquitectura de defensa occidental.

Deja una respuesta