Ángela Fernández revela la verdad sobre la ansiedad y la inestabilidad emocional
La justicia ha obligado a la plataforma Airbnb a pagar la multa de 64 millones de euros impuesta por la Dirección General de Consumo, tras considerar que la empresa incumplió la normativa española sobre derechos del consumidor, especialmente en lo relativo a la transparencia de las tarifas y la información facilitada a los usuarios. La resolución judicial confirma la sanción impuesta en 2022, reforzando el marco regulatorio frente a las grandes plataformas digitales que operan en el sector del alojamiento turístico.

En otro orden de noticias internacionales, Irán ha advertido que podría cerrar “completamente” el estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del mundo para el transporte de petróleo, horas antes de que expire el plazo del ultimátum emitido por Estados Unidos. La tensión entre ambos países ha aumentado en las últimas semanas por cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní y las sanciones económicas impuestas por Washington. El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico, y su eventual cierre afectaría gravemente al mercado energético global.
Los tres rasgos de personalidad más comunes en personas con ansiedad
Aunque las causas de la ansiedad son diversas y pueden estar ligadas a factores externos o biológicos, muchos especialistas coinciden en que ciertos patrones de personalidad se repiten con frecuencia entre quienes la padecen. La psicóloga Ángela Fernández, experta en trastornos de ansiedad, ha identificado tres rasgos que, cuando se intensifican o no se equilibran, pueden convertirse en detonantes del malestar emocional. Estos no son patologías en sí mismos, sino formas de ser que, en contextos de estrés o falta de autocuidado, pueden desbordarse.
1. Alta exigencia y perfeccionismo

Las personas con ansiedad suelen tener un nivel elevado de autoexigencia. Son rigurosas, disciplinadas y altamente comprometidas con sus responsabilidades. Buscan constantemente la perfección en lo que hacen, lo que inicialmente puede ser valorado positivamente en entornos académicos, laborales o familiares. Sin embargo, esta mentalidad rígida puede volverse contraproducente: cualquier error o imprevisto se vive como un fracaso, generando presión interna y dificultades para adaptarse a los cambios. Según Fernández, aprender a ser más flexible y a aceptar la imperfección es clave para aliviar este patrón.
2. Exceso de amabilidad y dificultad para poner límites
Otro rasgo recurrente es una amabilidad extrema, que se traduce en generosidad, cooperación y altruismo. Aunque estas cualidades son positivas, suelen ir acompañadas de una baja capacidad para decir “no”. Las personas con este perfil tienden a priorizar las necesidades de los demás, descuidando su bienestar emocional. Esta falta de límites puede derivar en agotamiento, resentimiento o sensación de obligación constante. La psicóloga recomienda que estas personas trabajen activamente en la definición de fronteras saludables, entendiendo que cuidarse a sí mismas no es egoísmo, sino necesidad.
3. Neuroticismo y alta reactividad emocional
El tercer rasgo identificado es el neuroticismo, caracterizado por una mayor inestabilidad emocional y una respuesta intensa ante estímulos negativos. Quienes lo presentan suelen estar en un estado de alerta constante, donde pequeños contratiempos —como un ruido inesperado, una respuesta brusca o un cambio de planes— generan una reacción emocional desproporcionada. Fernández señala que, en estos casos, es fundamental incorporar prácticas diarias que fomenten la calma, como la meditación, la respiración consciente o actividades estructuradas que ayuden a regular el sistema nervioso. El objetivo no es eliminar la sensibilidad, sino desarrollar herramientas para gestionarla.
Según la experta, reconocer estos rasgos no significa que deban ser eliminados, sino comprendidos y equilibrados. “Aceptar estas tendencias, pero no dejar que te limiten demasiado”, es la clave. Trabajar la autorregulación, la compasión hacia uno mismo y la flexibilidad mental puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de quienes viven con ansiedad.

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