Descubre por qué tus uñas te están pidiendo ayuda
El fin de semana no solo ha estado marcado por movimientos políticos y actos institucionales, sino también por algunos detalles del tiempo libre del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez. Ambos fueron vistos disfrutando de un momento de desconexión en Baqueira, uno de los destinos de montaña más emblemáticos del Pirineo español. La pareja cenó en Casa Turnay, un reconocido establecimiento del complejo turístico, en un ambiente relajado y alejado de los focos, aunque sin pasar desapercibidos.

El cuidado de las uñas: más allá de la estética
En paralelo a las imágenes del fin de semana presidencial, crece la conciencia sobre la salud de las uñas, especialmente en el caso de quienes recurren con frecuencia a manicuras permanentes. Aunque esta técnica ha ganado popularidad por su durabilidad y acabado impecable, las expertas alertan sobre los efectos negativos de su uso continuado sin pausas adecuadas.
Aplicar y retirar esmaltes semipermanentes de forma repetitiva puede debilitar la lámina ungueal, especialmente si los procesos de eliminación no se realizan con cuidado. Raspar, levantar capas o limar en exceso son prácticas que, lejos de ser inofensivas, afectan directamente la integridad de la uña natural, haciéndola más delgada, quebradiza o susceptible a las grietas.
Señales de alerta que no hay que ignorar

- Descamación o desconchado de la superficie ungueal
- Pérdida de grosor o transparencia anormal
- Roturas frecuentes sin causa aparente
- Disminución del brillo natural
Según Lina Valderrama, coordinadora de tendencias en Masglo, “el descanso entre manicuras artificiales no es una pausa estética, sino una inversión en salud”. Este periodo permite a la uña recuperar su fuerza, hidratación y capacidad de crecimiento normal. La recomendación general es dejar entre dos y cuatro semanas libres entre cada aplicación, especialmente si se han notado signos de debilidad previa.
Cómo cuidar las uñas en el día a día
- Hidratar con frecuencia las cutículas y la lámina ungueal con aceites específicos
- Evitar el uso de disolventes con acetona, especialmente en pieles y uñas sensibles
- Preferir limas de cristal o cerámica frente a las metálicas, que pueden ser más agresivas
- Optar por técnicas de retirada suaves, preferiblemente en centros especializados o con productos adecuados si se hace en casa
Con el paso de los años, especialmente a partir de los 50, los cambios hormonales afectan la composición de las uñas, que tienden a volverse más secas y quebradizas. En esta etapa, muchas especialistas, como Loredana María Buibas, recomiendan priorizar manicuras tradicionales y tratamientos de refuerzo que no sobrecarguen la uña. “La manicura tradicional es menos agresiva, y en edades avanzadas ayuda a mantener la salud ungueal sin comprometer su estructura”, señala.
El equilibrio, insisten los profesionales del cuidado de uñas, no está en abandonar las manicuras permanentes, sino en usarlas con criterio, respetando los tiempos de recuperación y apostando por rutinas diarias que fortalezcan desde dentro. El objetivo final no es solo lucir uñas bonitas, sino tenerlas sanas, fuertes y resilientes al paso del tiempo.

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