Hawai de Rata Negra te va a dejar sin palabras
El grupo español Rata Negra presenta su nuevo álbum *Hawai*, una propuesta sonora que navega entre el punk oscuro, el surf psicodélico y una estética cargada de referencias cinematográficas y culturales. Editado bajo el sello Sonido Muchacho, el disco se aleja de los esquemas tradicionales del punk para adentrarse en un universo más lírico y atmosférico, donde la ausencia de bajo no resta intensidad, sino que redefine el paisaje sonoro. Desde el primer corte, *Pesilla ulta*, ya se intuye una deriva hacia lo psicobilly, aunque con guiños claros a bandas como Messer Chups o las formaciones más experimentales de Tres Cipreses.

Un viaje sonoro entre lo gótico y lo tropical
La voz de Antonio, figura central de la banda, se mueve con soltura entre registros ásperos y melódicos, evocando en momentos el helado surf de los primeros Messer Chups, y en otros, la intensidad emocional de Siouxsie And The Banshees. *Sobrepenso* destaca por su tono más lírico y nostálgico, con una producción que recuerda a los sonidos de Ana Curra y Seres Vacíos, donde la lluvia, la noche y el tiempo perdido se convierten en protagonistas silenciosos.
La colaboración con Violeta, procedente de Juanita y los Feos, aporta una nueva dimensión al disco. En temas como *Reza*, cierra la cara A con un juego vocal que oscila entre el pop oscuro y una cierta parodia ritual, más cercana a los cenobitas de Clive Barker que a cualquier devoción convencional. Aquí, la banda explora temas como las sectas, la alienación y la dualidad entre lo sagrado y lo profano, todo envuelto en una atmósfera de paranoia contenida.
La cara B: del veneno a la zombificación

- Al dar vuelta al disco, *Hawai* se transforma: ya no es el archipiélago paradisíaco, sino un lugar ficticio poblado por zombies al estilo Bonezzi, brillantina y coros pop.
- Temas como *Ojos verdes* y *Puro veneno* beben del abismo sonoro del post-punk, con guitarras masticadas como si fueran de metal, y letras que juegan con lo tóxico, lo prohibido y lo irreverente.
- La narrativa se vuelve más cinematográfica: referencias a Annie Baby, al pentotal, a la separación de Las Lupes en Logroño, tejen una historia personal y colectiva a la vez.
El corte final, *Zombina*, emerge como un himno de identidad tribal: "Si no eres uno de nosotros, eres uno de ellos". Con Poch a cargo de un montaje de pinzas, jureles y tupés imposibles, el tema cierra el disco en un estado de alerta permanente. Aquí, el bajón y el subidón conviven, y hasta la hermana Ray sueña con formar una banda tributo a The Pantanos Boa, como síntesis de un mundo donde lo absurdo, lo musical y lo existencial se funden sin solución de continuidad.

Deja una respuesta