Joe Pesci, leyenda del cine: "Nunca he buscado atención. La única vez que tuve un publicista fue para alejarme de las revistas"

El actor que dio vida a Tommy DeVito en «Uno de los nuestros» ha mantenido, durante gran parte de la última década, un perfil extremadamente discreto, protegiendo su intimidad con uñas y dientes.

Joe Pesci, ganador del Óscar y reconocido por transitar sin esfuerzo entre la comedia más ligera y la violencia más cruda, se ha convertido en uno de los artistas de Hollywood menos visibles del siglo XXI. Sus apariciones en la gran pantalla son escasas y su relación con la prensa prácticamente inexistente.

Un repaso por su trayectoria reciente

Desde el estreno de Arma Letal 4 en 1998, Pesci prácticamente desapareció de los reflectores. Fue Robert De Niro quien lo convenció de regresar para un breve papel en El buen pastor (2006) y, más tarde, aceptó protagonizar Love Ranch (2010), una experiencia que describió como un error del que se arrepiente: “No estaba contento con el montaje ni con lo que hicieron con mi personaje”. Tras ese proyecto, pasaron nueve años antes de que volviera a trabajar, esta vez en la película de su viejo amigo Martin Scorsese, El irlandés (2019). Desde entonces, solo se le ha visto en dos proyectos adicionales.

Su fama de hombre taciturno no es casual. Todos recordamos su breve discurso de aceptación del Óscar por Uno de los nuestros, que quedó en la historia como uno de los más concisos: “Es un privilegio. Gracias”. Esa brevedad refleja su aversión al alboroto mediático.

Cuando la revista Empire lo contactó para una entrevista por el estreno de El irlandés, la respuesta del actor fue directa: “¿Encanto de hablar conmigo? Tú sí. Yo no”. Sin embargo, bajo esa actitud distante se esconde un profesional que inició su carrera en la infancia, bailando frente a espejos en talleres de teatro.

Su camino no despegó hasta la treintena, cuando cruzó su ruta con el director de Taxi Driver. Tras años de audiciones fallidas, en 1979, a los 36 años, decidió abandonar la actuación para trabajar en la hostelería. Fue entonces cuando Robert De Niro y Martin Scorsese lo encontraron en su restaurante y le ofrecieron papeles que cambiarían su vida, incluida la oportunidad de interpretar al hermano de Bob en Toro Salvaje.

Desde entonces, Pesci ha evitado la atención pública. “Nunca he buscado notoriedad. La única vez que contraté a un publicista fue para mantenerme alejado de las revistas. Creo que las cosas deben suceder por sí mismas”, afirmó.

A sus casi 83 años, el actor no busca nuevos proyectos ni reconocimiento. Después de rechazar la participación en series como Luck, sus planes futuros siguen envueltos en misterio, y él mismo los describe con humor: “Hablar de lo que quieres hacer es como pisarse el pene”. Esta filosofía lo ha convertido en un artista singular que prefiere la tranquilidad a la alfombra roja.

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