Exadictos al fentanilo por receta médica: "Estábamos colocados todo el día sin ser conscientes"
El aumento de prescripciones de fentanilo en España ha puesto de manifiesto graves falencias en la supervisión médica, según dos testimonios de pacientes que han tenido que pasar por procesos de desintoxicación en el Hospital de Sant Pau de Barcelona.
Testimonios que evidencian la adicción al fentanilo y la urgencia de un control más estricto
Albert Puñet, de 41 años, sufrió un accidente de moto en 2018 que le dejó una lesión medular cervical alta con tetraplejia incompleta y dolor neuropático crónico severo. En 2019 le recetaron fentanilo de absorción rápida en forma de “piruletas” con sabor a fresa. “Me tomé la primera y el dolor desapareció por completo. Pensé que los médicos habían encontrado la solución, pero nunca me dijeron que era fentanilo”, asegura Puñet.
Posteriormente, la clínica del dolor le suministró parches de liberación prolongada de fentanilo, esta vez con información adecuada. Sin embargo, el efecto del medicamento disminuyó y la dosis se incrementó progresivamente. “El consumo de las piruletas era a demanda, sin un seguimiento continuo. Los médicos me aseguraban que, por mi perfil psicológico, no desarrollaría adicción, pero estaba “colocado” todo el día sin ser consciente”, relata.
Durante la pandemia de COVID‑19 experimentó sudoración, escalofríos y febrícula, síntomas que atribuyó inicialmente al virus. Tras pruebas negativas comprendió que se trataba de abstinencia. “El malestar desaparecía minutos después de consumir una piruleta. Ahí entendí que dependía de la medicación”, recuerda.
El temor a que le restringieran el acceso al fentanilo lo mantuvo en la adicción hasta que, en octubre de 2021, ingresó en la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Sant Pau. Tras quince días logró desengancharse y, actualmente, vive con una invalidez absoluta y un 40 % de discapacidad, siguiendo un tratamiento con morfina para el dolor.
Inma Fernández, de 47 años, también ingresó en el mismo centro tras una dependencia de fentanilo y tramadol. Diagnosticada con linfoma de Hodgkin en 2011, recibió prescripción de parches de fentanilo en 2017 para controlar un dolor lumbar “insoportable”. Inicialmente los describió como “mano de santo”, pero la tolerancia aumentó rápidamente, pasando de 25 µg a 800 µg y a 21 comprimidos diarios de una combinación de tramadol y paracetamol, sin límite aparente.
En agosto de 2023, al intentar retirar los parches, Fernández sufrió una abstinencia “horrible” con sudoración, temblores, vómitos y ansiedad. “Sentía una presión enorme en el pecho, como si una losa me impidiera respirar”. Un día, incluso contempló suicidarse; su pareja la llevó al hospital, donde la derivaron al Centro de Atención a las Drogodependencias (CAS) del Hospital Joan XXIII de Tarragona y, posteriormente, al programa de desintoxicación del Sant Pau.
Tras dos intentos de ingreso, el último en mayo de 2024, Fernández logró desengancharse del fentanilo. La adicción le dejó secuelas cognitivas, como pérdida de memoria y dificultades de concentración, y episodios esporádicos de mareos. Actualmente recibe una inyección mensual de buprenorfina y se encuentra de baja laboral.
Recomendaciones de los especialistas
El psiquiatra del CAS de Tarragona, Ahmed Fabelo, subraya la necesidad de un control riguroso en la prescripción de fentanilo: “Es un fármaco eficaz para el dolor intenso e incapacitante, pero su uso debe estar limitado a indicaciones muy concretas y supervisado por especialistas”. Añade que muchos casos de adicción aparecen en pacientes con antecedentes de dolor crónico y trastornos psicológicos, lo que exige una atención integral y personalizada.
El fentanilo, opioide sintético con una potencia superior a la morfina, comparte características farmacológicas con la heroína y se ha convertido en la droga de elección en el mercado ilícito, donde versiones ilegales pueden ser hasta 50 veces más potentes que las farmacéuticas.

Deja una respuesta