Alejada de los focos y trabajando como productora teatral: así es la vida de Ana Villa, madre de Alba Flores

Treinta años después de su fallecimiento, la figura de Antonio Flores sigue muy viva en la memoria de sus seres queridos y en la cultura popular española. El 12 de mayo de 1995, el cantante y compositor, hijo de la legendaria Lola Flores, murió a los 34 años, apenas dos semanas después de la muerte de su madre. Desde entonces, su legado ha sido honrado por su familia, especialmente por su hija Alba Flores, quien recientemente presentó un documental que recorre la vida y la obra de su padre.

Un homenaje íntimo de Alba Flores

El documental, concebido y narrado por Alba, no solo repasa la trayectoria musical de Antonio, sino que reúne testimonios de personas que lo amaron y lo acompañaron, entre ellas su exesposa Ana Villa, madre de Alba. En una entrevista concedida a Jordi Évole, Villa recordó la intensidad de su relación con Antonio: “Yo estaba enamorada de él; hubiera querido seguir a su lado toda la vida y haber tenido más hijos”. A pesar de su separación en 1989, la pareja mantuvo una estrecha amistad hasta el último momento.

Villa relató cómo, meses antes del fallecimiento de Antonio, él y su hija visitaron a su madre, Orlando. “Para mí, la pérdida de Antonio fue aún más dolorosa que la de mi hija. Antonio fue el único hombre con quien compartí mi vida; lo amaba y lo sigo amando más que nunca”, declaró en una conversación con Vanity Fair.

Alba, que también habló con El País, destacó el papel fundamental de su madre en la realización del proyecto: “Sin Ana no sería nada. Ella ha sido mi pilar y la película le duele más que a mí. Sentí que era mi deber honrar su memoria y cuidar su legado”.

Aunque Villa prefiere mantenerse alejada de los reflectores, sigue formando parte activa de la familia Flores. Actualmente trabaja como productora teatral para la compañía Lazona y gestiona una tienda de antigüedades, continuando su pasión por el arte y la cultura.

Antonio y Ana se conocieron de manera fortuita en un bar y se casaron en 1986, cuando ella estaba embarazada de Alba. La relación estuvo marcada por los problemas de adicción de Antonio, que pese a los intentos de su pareja por ayudarlo, no pudieron evitar su recaída, lo que finalmente condujo a su ruptura.

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