Cerca de una colisión catastrófica: Satélites de Starlink y China casi chocan provocando un caos orbital

SpaceX ha alertado sobre la falta de coordinación entre operadores de satélites, tras el episodio ocurrido el pasado 12 de diciembre en el que un satélite lanzado por la empresa china CAS Space rozó a tan solo 200 metros a uno de los terminales de la constelación Starlink, el Starlink‑6079, a una altitud de 560 km. El estrecho margen de separación, aunque parezca amplio en la inmensidad del espacio, constituye un riesgo significativo de colisión y de generación de fragmentos de basura orbital.

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Detalles del incidente y la respuesta de las partes involucradas

El 10 de diciembre, el cohete Kinetica‑1, desarrollado por CAS Space, despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi, con una carga compuesta por seis satélites chinos de uso múltiple, un satélite de observación terrestre para los Emiratos Árabes Unidos, uno científico para Egipto y otro educativo para Nepal. Aproximadamente 48 horas después del lanzamiento, uno de los satélites chinos se acercó a 200 metros del Starlink‑6079.

Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de Starlink en SpaceX, denunció en la red social X la “falta de coordinación entre los operadores de satélites” y subrayó la necesidad urgente de establecer mecanismos de comunicación y planificación conjunta para evitar futuros incidentes.

CAS Space respondió a través de la misma plataforma, comprometiéndose a coordinar sus actividades con otros operadores, incluido SpaceX, y a restablecer la colaboración entre ambos ecosistemas. SpaceX manifestó estar satisfecho con la respuesta de la empresa china, aunque recordó que el número de satélites en órbita sigue creciendo y, con ello, la probabilidad de colisiones.

Riesgos asociados a la basura espacial

  • Una colisión a velocidades de decenas de miles de kilómetros por hora puede fragmentar los satélites, creando miles de piezas que permanecen en órbita.
  • Estos fragmentos pueden impactar otros satélites, desencadenando un efecto dominó conocido como “efecto Kessler”.
  • El aumento de desechos dificulta la operación segura de satélites comerciales, de observación, navegación y comunicaciones.

El incidente ha reavivado el debate sobre la necesidad de normas internacionales más estrictas para la gestión del tráfico espacial y la mitigación de residuos orbitales.

Posible amenaza rusa contra la constelación Starlink

Servicios de inteligencia de Francia y Canadá han informado que Rusia está desarrollando un nuevo tipo de arma anti‑satélite dirigida a la constelación Starlink, que desempeña un papel crucial en las comunicaciones de Ucrania durante el conflicto con Moscú. El arma prevista liberaría miles de diminutos proyectiles metálicos en la órbita baja terrestre, creando una nube de escombros capaz de impactar no solo a los satélites Starlink, sino también a otras plataformas de comunicaciones, navegación y observación que comparten la misma zona orbital.

Además de la pérdida directa de los satélites, la detonación de dichos proyectiles podría generar un efecto dominó de colisiones, comprometiendo la usabilidad de la órbita baja durante años y poniendo en riesgo la infraestructura espacial global.

El papel estratégico de Starlink para Ucrania —que permite comunicaciones de alta velocidad y conectividad en áreas devastadas por los bombardeos— es uno de los motivos por los que Rusia consideraría útil neutralizar la constelación, con el objetivo de interrumpir las comunicaciones civiles y militares ucranianas.

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