Enero puede ser el mes más caro para tu economía por efecto rebote del Black Friday y las Navidades

La llamada “cuesta de enero” no es una simple leyenda urbana; millones de hogares la viven cada año. Después de semanas de ofertas, regalos y celebraciones, muchos descubren que su bolsillo se encuentra más vacío de lo esperado y que la presión económica se intensifica justo al inicio del nuevo año.

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El efecto rebote del consumo navideño

El impulso del Black Friday ha dejado de ser un evento aislado de descuentos para convertirse en el disparador de un consumo que se prolonga hasta la temporada de Reyes. Aproximadamente ocho de cada diez españoles aprovechan el Black Friday para comprar los regalos de Navidad, según los últimos estudios de consumo. Sin embargo, esta práctica no siempre genera ahorro: el comprador medio que adelanta sus compras en noviembre gasta hasta 140 € más que quien espera a diciembre.

Al adelantar el gasto, el periodo de consumo se extiende. Lo que se adquiere en noviembre se suma a lo que se compra en diciembre —más regalos, compromisos sociales y gastos adicionales— y el presupuesto inicial termina desbordado. La sensación de “ya he comprado algo” reduce la vigilancia y favorece decisiones impulsivas.

Factores que agravan la situación

  • Campañas de marketing prolongadas que crean una “falsa urgencia” y presionan a comprar por miedo a perder la oferta.
  • Promociones constantes que generan expectativas de ahorro que, en la práctica, no se materializan.
  • Pagos diferidos y financiación de compras, que trasladan el desembolso a los primeros meses del año.

El consumo aumenta, pero el ahorro no lo sigue. Las empresas reportan campañas históricas, con un crecimiento del consumo superior al 4 % y récords logísticos en sectores como alimentación, moda y tecnología. No obstante, el gasto medio en regalos navideños ha alcanzado los 411 €, casi un 5 % más que el año anterior. A este incremento se suma el encarecimiento de la vivienda, los suministros y otros gastos fijos que no disminuyen al iniciar el año.

En enero, la acumulación de pagos se hace evidente. Muchas compras realizadas en Black Friday o durante la Navidad se liquidan semanas después, coincidiendo con la desaparición de ingresos extra o pagas variables. Además, una de cada cuatro personas opta por financiar parte de sus compras navideñas, lo que alarga el impacto financiero durante varios meses.

La financiación, aunque alivia el desembolso inmediato, encarece el coste real de las fiestas al añadir intereses y cuotas mensuales que reducen la capacidad de maniobra en los primeros meses del año. Por ello, enero se percibe como un ajuste forzoso, con menos margen de maniobra, mayor cautela y la sensación de haber ido demasiado lejos.

Este patrón se repite anualmente, pero cada vez comienza antes. El adelanto del consumo desplaza la carga financiera de diciembre al inicio del nuevo año, justo cuando se espera que todo empiece de cero. Entender el “efecto rebote” es el primer paso para romper este ciclo y afrontar el próximo año con mayor estabilidad económica.

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