El Roscón de Reyes se apunta a la 'inflación invisible' en los supermercados
FACUA ha alertado sobre una nueva forma de inflación silenciosa que está afectando al tradicional roscón de Reyes. Según la asociación de consumidores, en varios supermercados el precio de este dulce festivo ha subido hasta en un 34 % respecto al año anterior, mientras que el peso del producto y la cantidad de relleno han disminuido, o se han sustituido por ingredientes de menor calidad.

El roscón de Reyes, uno de los rituales más arraigados al cierre de la Navidad, sigue siendo un elemento central en las reuniones familiares y en la ilusión de los niños. Sin embargo, este enero muchos consumidores han notado que, aunque el precio se mantiene o incluso aumenta, el producto que llega a casa parece más pequeño y menos sustancioso. Este fenómeno, que los expertos denominan “inflación invisible”, consiste en reducir el contenido o la calidad de los productos sin que el aumento de precio sea evidente.
¿Qué cambios se observan en el roscón?
Los análisis de FACUA revelan que, en varios casos, el peso neto del roscón ha disminuido respecto a años anteriores. Además, la cantidad de relleno —ya sea crema, chocolate o nata— se ha reducido, y algunos fabricantes sustituyen ingredientes tradicionales por alternativas más económicas, como grasas vegetales en lugar de mantequilla o aromas artificiales en vez de productos lácteos auténticos.
Estos ajustes suelen pasar desapercibidos porque la información aparece en la etiqueta en letra pequeña y con terminología poco clara. Muchos consumidores no revisan el peso exacto ni la composición del producto al comprar lo que consideran “de siempre”.
FACUA también ha señalado diferencias entre roscones etiquetados como “artesanales” y los de origen industrial, aunque sus precios sean similares. En los últimos, es frecuente encontrar sustituciones de nata por preparaciones lácteas de menor calidad, o el uso de aceites vegetales en lugar de mantequilla, lo que altera el perfil sensorial y nutricional del roscón.
Esta práctica no es ilegal, pero sí genera una expectativa equivocada en el comprador, que paga el mismo importe o incluso más por un producto objetivamente inferior. La estrategia se facilita porque el roscón se compra una sola vez al año, en un momento de prisa y tradición, lo que reduce la comparativa racional entre años.
La situación del roscón forma parte de una tendencia más amplia en el comercio minorista, donde se reducen los tamaños de los envases, se ajustan las recetas y se incrementan los precios de forma progresiva. La particularidad de este caso es que se combina con la carga emocional del ritual, lo que hace que el consumidor baje la guardia y no detecte los cambios hasta que ya ha consumido el producto.
Ante este panorama, la recomendación de FACUA es que los consumidores comparen los pesos declarados, lean detenidamente las etiquetas y estén atentos a la calidad de los ingredientes, aunque el precio parezca razonable. Solo con una mayor vigilancia se podrá contrarrestar la “inflación invisible” que está afectando no solo al roscón de Reyes, sino a muchos otros productos de temporada en los supermercados.

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