La evolución fue diferente: La vida compleja emergió un billón de años antes de lo que pensábamos y sin oxígeno

Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Bristol ha desplazado drásticamente la fecha estimada para la aparición de la vida compleja en la Tierra. Según los resultados, los primeros eucariotas emergieron hace aproximadamente mil millones de años, mucho antes de lo que sugerían las hipótesis tradicionales y, lo que es más relevante, en un planeta sin oxígeno atmosférico.

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Replanteamiento de la cronología evolutiva

Durante décadas, la narrativa dominante describía a la Tierra como un entorno hostil y anóxico, donde surgieron microbios simples que, tras la Gran Oxidación, dieron paso a la vida compleja gracias al aumento del oxígeno. El nuevo trabajo, titulado Dated gene duplications elucidate the evolutionary assembly of eukaryotes, desmonta esa visión al demostrar que la diversificación de los eucariotas comenzó en océanos anóxicos del Eón Arcaico.

Metodología basada en relojes moleculares

  • Se analizó la tasa de mutación de genes de cientos de especies actuales.
  • Se cruzaron los datos genéticos con evidencia fósil para calibrar los “relojes” moleculares.
  • Este enfoque permitió estimar con precisión la divergencia de linajes hace unos 2 900 millones de años.

Los resultados indican que los ancestros celulares de los eucariotas estaban presentes en un periodo en que la atmósfera terrestre estaba compuesta principalmente por amoníaco, metano y dióxido de carbono, sin trazas significativas de oxígeno.

Además de la cronología, el estudio propone un nuevo modelo evolutivo denominado CALM (Complex Archaeon, Late Mitochondrion). Según esta hipótesis, la complejidad celular se construyó antes de la incorporación de las mitocondrias. Sólo mucho después, cuando los niveles de oxígeno comenzaron a incrementarse, las mitocondrias fueron adquiridas, invirtiendo el orden tradicional que situaba a la simbiosis con bacterias aeróbicas como el detonante de la complejidad.

Esta revisión tiene amplias repercusiones. Por un lado, obliga a replantear los escenarios de cómo se estructuró la vida compleja en la Tierra. Por otro, abre la posibilidad de que organismos complejos puedan surgir en planetas con atmósferas pobres en oxígeno, ampliando el rango de condiciones habitables en la búsqueda de vida extraterrestre.

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