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Galdós y La Mancha

Precio
Precio de venta15,00 €
Descripción

Galdós y La Mancha, de José Esteban

 

Nº 18 de Añil Literaria

 

 

Artículo de ABC: Galdós recorre La Mancha

 

Bien podría decirse que la totalidad de la obra galdosiana está escrita en torno a una extraordinaria nómina de hombres y mujeres, muchos de ellos emparentados entre sí.

 

Por Enrique Sánchez Lubián

 

ABC ARTES Y LETRAS DE CLM Día 26/03/2011 ABC

 

GaldsRetrato de Pérez Galdós, que recorrió la Mancha en diligencia

 

En 1862, cuando Pérez Galdós estaba a punto de cumplir diecinueve años de edad, sus padres decidieron enviarlo a Madrid para estudiar leyes. El traslado desde Las Palmas a la península lo hizo a bordo del vapor «Almogávar». Luego, desde Cádiz a Córdoba, viajó en ferrocarril, de la capital andaluza hasta Alcázar de san Juan, en diligencia; y en esta localidad volvió a coger el tren hasta llegar a la Corte. Durante estos trayectos, don Benito trabó su primer contacto con La Mancha y sus hombres y mujeres, a quienes reservaría un lugar destacado en su extensa bibliografía.

 

Quienes nos hemos adentrado en la obra de Pérez Galdós no dejamos de asombrarnos ante la grandeza e inmensidad de sus fascinantes personajes, quienes entran y salen de sus libros con una facilidad pasmosa, dando singular continuidad a todos ellos. Bien podría decirse que la totalidad de la obra galdosiana está escrita en torno a una extraordinaria nómina de hombres y mujeres, muchos de ellos emparentados entre sí, que conforman un censo fascinante.

 

Aprovechando esa circunstancia el escritor José Esteban (Sigüenza, 1936) ha trenzado los mimbres del libro Galdós y la Mancha, que acaba de publicar Almud ediciones de Castilla-La Mancha en su colección «Biblioteca Añil Literaria». Esteban, quien no es la primera vez que se acerca a la figura de Galdós, nos propone un atractivo y documentado recorrido por diferentes textos del escritor canario –Los cien mil hijos de San Luis, Bailén, El doctor Centeno, Ángel Guerra o Fortunata y Jacinta- en los que hay referencias a pueblos y ciudades de las cinco provincias que hoy conforman la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

 

Así, los lectores de Galdós y la Mancha encontrarán citas de lugares como Bargas, Torralba de Calatrava, Consuegra, Daimiel, Herencia, Horcajo, Almagro, Valdepeñas, Argamasilla, Corral de Almaguer, Peralbillo de Calatrava, Villares de Tajo, Tomelloso, Olías del Rey, Miguelturra, Aldea del Rey, Illescas, Quintanar de la Orden, Ajofrín, Miguel Esteban, Villanueva del Cardete (sic), Madridejos, Puerto Lápice o Tembleque, por citar dos docenas de alusiones.

 

Es sabido que detrás de cada personaje literario de Galdós se encuentra otro real, en quien don Benito se fijó para diseccionarlo con atención y reflejar su carácter en un sosias novelesco. De acuerdo con ese criterio, las páginas de José Esteban desvelan el exhaustivo conocimiento que el escritor canario tuvo de nuestras tierras y de nuestras gentes, a quienes seguramente trató como trajinantes, mesoneros, arrieros, empleados y asistentes domésticos en el Madrid castizo que tanto disfrutó y exaltó. Galdós siempre prefirió el contacto con las clases populares a los altos copetes de las esferas pudientes y dirigentes. Esa predilección la cultivó en cada uno de los numerosos viajes que realizó por toda España, tomando siempre nota de cuanto veía y trazando, como buen aficionado al dibujo, algunos esbozos de los personajes que luego trasladaría a sus cuartillas.

 

En el esquema de su obra, José Esteban se centra, especialmente en tres bloques: La Mancha en la obra de Galdós; la familia Miquis, oriundos de El Toboso, que desde El doctor Centeno (1883) tienen presencia en obras posteriores; y la ciudad de Toledo, predilecta de don Benito a la que consagró la segunda parte de Ángel Guerra y numerosos pasajes en otros títulos. Complementa todo ello con un interesante censo de personajes manchegos en la obra de Galdós –un centenar largo- y rescatando un texto olvidado de don Benito dedicado a la patria natal de Dulcinea escrito en 1915 como parte de una serie de artículos sobre «ciudades viejas» para el semanario La Esfera, de la que únicamente se publicó el dedicado a la localidad toledana. Esteban relata, también, una visita de Galdós a Quintanar de la Orden en el mes de 1909 donde intervino en un mitin republicano en su plaza de toros ante cinco mil personas, a quienes dijo que La Mancha era para él el solar literario de España y el «altar en que se consagra con el símbolo más perdurable de la unidad de la patria», en referencia al Quijote de Cervantes. «Sobre este libro –añadió- que llamaremos el Evangelio del lenguaje, prestan juramento de alianza y fraternidad al través de los siglos los ochenta millones de españoles que forman una de las más considerables familias humanas de España y América».

 

Con la publicación de Galdós y La Mancha, José Esteban demuestra una vez más su gran interés y admiración por la obra de don Benito, que ya había abordado en otros libros como Guadalajara en la obra de Galdós (Almarabú, 1985) o La cocina en Galdós (Ediciones El Museo Universal, 1992) o en numerosos artículos.

 

Aspirante juvenil a torero y abogado laboralista, la literatura cambió la vida de José Esteban cuando los libros se cruzaron en su camino. Ha sido librero, editor, distribuidor, escritor, bibliotecario del Ateneo de Madrid y bibliófilo. Actualmente cuenta con unos sesenta mil volúmenes, una buena parte de ellos dedicados por sus autores. Colaborador de la revista Triunfo y asiduo tertuliano en el Café Gijón, contribuyó al desarrollo de la novela histórica en España con obras como El Himno de Riego (1984) o La España peregrina (1988). Como editor ha procurado rescatar la obra de los literatos vencidos de la Guerra Civil como Eugenio Noel, Ciro Bayo o Manuel Cigés Aparicio. Tiene un reconocido prestigio como paremiólogo, estudioso de los refranes, con títulos como Sin comer y beber no hay placer, Refranero de la alimentación o Refranero anticlerical. En el año 2006 la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha recogió una selección de sus artículos de prensa en el libro Escarceos periodísticos. En Almud ediciones de Castilla-La Mancha publicó, en 1999, una antología sobre Castilla-La Mancha vista por los viajeros hispanoamericanos.

 

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