facebook  twitter  logo issuu

El derecho al voto de las mujeres. Sobre la prostitución, de John Stuart Mill

Precio
Precio de venta15,00 €
Descripción

El derecho al voto de las mujeres. Sobre la prostitución, de John Stuart Mill

 

Presentamos aquí tres textos inéditos en nuestra lengua y que nos hablan de la gran coherencia personal de John Stuart Mill y de su carácter combativo. De la persona que levantó su voz en el Parlamento para intentar acabar con esta profunda injusticia que durante tanto tiempo ha reducido a las mujeres a la buena (o mala) voluntad de los varones.

El primer texto es, precisamente, el que leyó en el Parlamento inglés para defender el derecho al voto de las mujeres. Hay que leerlo -y sobre todo leerlo entero - para hacerse una idea de la caradura de los parlamentarios, de su buena conciencia a la hora de quedarse la democracia para ellos solos. Simplemente sabían que si las mujeres accedían al voto podían continuar por cambiar las leyes, por votar su acceso a la educación, a la autonomía, a la humanidad. Y no les interesaba. Prefrían tenerlas en casa y en los burdeles. El segundo textorecoge, precisamente también y de forma literal la declaración de Mill ante una comisión parlamentaria que pretendía regular por la fuerza el buen estado de salud de las prostitutas, no de forma global sino en el sentido específico de la salud de sus genitales, para que no pudieran contagiar enfermedades venéreas a los puteros. Es un documento histórico tan crucial como el anterior: si el primero supone la primera defensa del voto femenino en el parlamento inglés el segundo constituye la primera vez en que un filósofo sostiene que si hay que penalizar a alguien por la transmisión de enfermedades sexuales es a los puteros y no a las prostitutas. El último texto, el más breve y en realidad el primero en orden cronológico reproduce la declaración notarial que hizo John Stuart Mill el día de su matrimonio. En este texto, tan breve como preciso y contundente reniega de los privilegios que la ley le concedía sobre la vida de su futura esposa y se compromete a no usar ninguno de estos.

Del prólogo de Ana de Miguel Álvarez

Carro de la compra

 x 
Carro vacío

Acceso usuarios registrados