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Domingo Alonso, apóstol del socialismo toledano

Domingo Alonso, apóstol del socialismo toledanoDomingo Alonso, apóstol del socialismo toledano

Apuntes sobre los orígenes del Partido obrero

De Enrique Sánchez Lubián

Almud ediciones de CLM/ Biblioteca Añil, nº 56 (2013)

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En el último tercio del XIX los trabajadores toledanos, como en toda España, comienzan a organizarse, conscientes de que la unión y la lucha eran la mejor forma que tenían de defender sus derechos, alcanzar su emancipación y asegurarse un futuro mejor.

Este trabajo es un homenaje a todos ellos, acercando el foco a uno de los más destacados: Domingo Alonso Jimeno. Nacido en 1882, fue gran animador de la vida política, social y sindical de la provincia hasta 1936. Aprendiz de tipógrafo, se consideró toda la vida periodista. Fue impulsor de la Mutualidad Obrera, creada en 1913 en la Casa del Pueblo. Fue concejal del Ayuntamiento entre 1924 y 1928. Proclamada la II República, llega a ser alcalde accidental y primer teniente de alcalde. Fue diputado y murió en 1936 tras ser herido por un grupo de guardias civiles que pretendían llevárselo como rehén hasta el Alcázar.

Pero el libro no es sólo la biografía de este hombre sino una intensa aproximación a la gestación del movimiento ugetista y socialista en toda la provincia de Toledo, desde la última década del siglo XIX hasta el comienzo de la Guerra Civil.

 

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Prólogo del libro

En el devenir de su historia, la ciudad de Toledo ha sido generosa con sus protagonistas más destacados -monarcas, escritores, artistas, nobles, eruditos, militares, clérigos, religiosas, cardenales y arzobispos, héroes de leyenda o pensadores- a quienes se les han dedicado calles y plazas, estatuas y han copado gran cantidad de publicaciones en la extensa bibliografía toledana que puebla los anaqueles de bibliotecas, librerías y archivos.

 

Sin embargo, a la vez que elogiosa, Toledo también se ha comportado como hostil madrastra hacia otros personajes cuyas obras y semblanzas biográficas han quedado silenciadas en el lado oscuro de la historia oficial. Este libro pretende saldar parte de esa deuda con un colectivo del que hasta ahora apenas si se han trazado algunas breves pinceladas: el proletariado.

 

La historia del movimiento obrero en Toledo aún está por escribir. El consabido cliché de que la actual capital de Castilla-La Mancha ha sido una ciudad conservadora, mediatizada su ciudadanía por la importante presencia de militares y clérigos es una verdad parcial. Se ha transmitido esa imagen porque no se ha querido ver más allá. ¿Cómo puede entenderse que la ciudad de Toledo, que el 21 de abril de 1841 vio nacer a Anselmo Lorenzo,  uno de los principales impulsores del movimiento obrero en España e ideólogo del anarquismo español, no tenga el más mínimo reconocimiento con él? Igual ocurre con Facundo Perezagua, libertador de los trabajadores vascos cuando a finales del siglo XIX eran sometidos a régimen esclavista en las minas bilbaínas. Cómo no tener bien presente que en el año 1873 Toledo acogió un congreso de la sección marxista de la Federación Española de la Internacional, con asistencia de Pablo Iglesias, núcleo del que seis años después surgió el Partido Socialista Obrero Español. O que Julián Besteiro, catedrático del Instituto Provincial, inició en Toledo su carrera política como concejal republicano y que le llevó hasta la presidencia del PSOE de la UGT y de las Cortes Constituyentes de la II República. O que Vicente Cutanda, profesor de la Escuela de Artes de Toledo, ilustró con sus dibujos de temática proletaria las portadas de El Socialista en varios números extraordinarios del Primero de Mayo. O que Luis Cicuéndez Muñoz, de La Villa de don Fadrique, fue en 1931 el primer alcalde comunista elegido en España.

 

En el último tercio del XIX los obreros toledanos, como en toda España, comenzaron a organizarse, conscientes de que la unión y la lucha de clases era la mejor forma que tenían de defender sus derechos, alcanzar su emancipación y asegurar un futuro mejor para sus familias y sus hijos. Teniendo como armas sus ideas, el asociacionismo, las huelgas y las páginas de las publicaciones que alentaron, fueron ganando la batalla por ver reconocida su dignidad en unos tiempos duros en lo económico y muy hostiles lo político.

 

Es una historia épica, convulsa y, en ocasiones, violenta. Sorprenden, por lo poco conocidas, las revueltas populares habidas en Toledo y en muchos pueblos de la provincia en protesta por la carestía de los productos de primera necesidad –la conocida guerra del pan- o las subidas de impuestos. O las numerosas huelgas mantenidas en defensa de mejoras salariales o sindicales. O los duros enfrentamientos entre comunistas y socialistas tras la escisión del partido en 1921. Este trabajo pretende ser un homenaje a todos quienes protagonizaron esos años y esa parte de nuestra historia, acercando el foco a uno de los más destacados: Domingo Lucio Alonso Jimeno.

 

Nacido en Pulgar en 1882, Domingo Alonso fue gran animador de la vida política, social y sindical de la provincia de Toledo hasta la guerra civil. Aprendiz de tipógrafo en la Imprenta de la Diputación Provincial de Toledo, se consideró toda la vida como periodista, colaborando o siendo propietario de cabeceras como Heraldo Obrero, Heraldo Toledano o Heraldo de Toledo, formando parte de la Asociación de la Prensa de Toledo y siendo corresponsal de El Socialista. Comprometido con la lucha de los trabajadores toledanos fue impulsor de la Mutualidad Obrera, creada en 1913 al amparo de la Casa del Pueblo. Fue concejal del Ayuntamiento de Toledo entre los años 1924-1928. Proclamada la II República volvió a las Casas Consistoriales, llegando a ser alcalde accidental y primer teniente de alcalde. Fue diputado en las Cortes Constituyentes y murió en 1936 tras ser herido por una grupo de guardias civiles que pretendían llevárselo como rehén hasta el Alcázar, donde se encontraban encastillados los militares y civiles que habían secundado el golpe militar.

 

Pero, Domingo Alonso fue sobre todo un gran propagandista. Andando y a lomos de caballería recorrió los pueblos de la provincia difundiendo las ideas socialistas y creando sociedades obreras. Mantuvo una actividad frenética, que fue reconocida en su partido con el sobrenombre de apóstol del socialismo toledano. Es emocionante leer los relatos que de aquellas excursiones hizo en la prensa de la época. Es reconfortante conocer de primera mano los avatares de hombres y mujeres para quienes ser socialista no era solamente una etiqueta política sino una forma de entender la vida.

 

Una manera de comportarse con honestidad, honradez, gusto por la educación y la lectura, rebeldía ante las injusticias y esperanza en un mundo más justo, más igualitario y más fraternal. Gracias a su esfuerzo, tras las elecciones municipales de 1917 en las páginas de El Socialista se afirmaba que el número de concejales del partido en la provincia de Toledo solo era comparable al existente en Asturias. Y en los años 30 Toledo llegó a ser la sexta provincia española con mayor número de afiliados al PSOE, mientras que en la sección de la Federación de Trabadores de la Tierra (FTT) era la segunda de España tras Badajoz.

 

En el próximo 2016 se cumplirán 125 años de la creación de la Agrupación Socialista de Toledo. Aprovecho la figura de Domingo Alonso como elemento trasversal para acercarme a los orígenes del partido obrero en nuestra provincia y dejar constancia de unos apuntes sobre su evolución y desarrollo en el primer tercio del siglo XX. Pensar en la estructura del partido socialista en aquellos años con la óptica actual nos conduciría a un error. Hasta los años veinte y treinta de la pasada centuria, el PSOE era un conglomerado heterogéneo en el que confluían agrupaciones locales, sociedades obreras y de socorros mutuos, grupos profesionales,  cooperativas de consumo o personas a título individual. Los diferentes congresos del partido fueron dictando normas y criterios, ahormando toda esta estructura, hasta alcanzar una organización homogénea y más acorde con nuestra idea actual de un partido político.

 

Estas páginas son, por tanto, un esbozo sobre cómo fue forjándose todo ese magma que fructificó en 1933 con la creación de la Federación Provincial Socialista de Toledo. Junto a la reivindicación de la obra y esfuerzo de Domingo Alonso,  este trabajo quiere rescatar la memoria de otros destacados socialistas toledanos.  Como los hermanos Francisco y Ángel Mora miembros fundadores del PSOE. O Anastasio de Gracia, natural de Mora y alma mater de la poderosa Federación de la Construcción de UGT y sucesor de Besteiro en la presidencia del sindicato. O Amós Acero, mítico alcalde socialista de Vallecas durante la II República, aún hoy recordado y admirado. U Orencio Labrador, uno de los grandes líderes de la Federación Estatal de Trabajadores de la Tierra. O Félix Fernández Villarrubia, primer concejal socialista en el Ayuntamiento de Toledo. O Fermín Blázquez, cunero de lujo en las listas de diputados por Toledo entre 1931 y 1936 y uno de los mayores especialistas del partido en la aplicación de la Reforma Agraria.

 

También se mencionan en estas páginas decenas de hombres y mujeres que durante años mantuvieron en los pueblos toledanos la esperanza en una España socialista, republicana y laica. Llegada la guerra civil, un buen número de ellos, como el propio Domingo Alonso, pagaron su empeño con la vida, la cárcel o el exilio.

 

                                                                                              Enrique Sánchez Lubián

 

 

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